abuso infantil

El peor de los dolores

Las madres de niños abusados formaron una agrupación, desde allí piden penas más duras y listas públicas de abusadores. A pesar del dolor que cargan, tuvieron coraje para contar su calvario.
sábado, 26 de noviembre de 2011 · 13:42


 Viviana Pastor
vivipastor@tiempodesanjuan.com
Una pesadilla sin fin. Es lo que sienten vivir las madres de niños abusados sexualmente que con la angustia incrustada en la cara salieron a luchar por sus hijos, y por todos los hijos. Unas 10 madres con casos similares decidieron formar la Asociación Niños Abusados (A.N.A) y este sábado realizan su segunda marcha para pedir la sanción de leyes que endurezcan las penas de los abusadores de menores y listas públicas de los nombres de abusadores.
Las historias de estas mujeres hieren y al mismo tiempo asombra su coraje, su fuerza a pesar de las lágrimas. Y las cuentan.
“Mi nena tiene 6 años y la denuncia la hice en enero de este año, pero hacía dos años que abusaba de ella. Soy docente de nivel inicial y nunca me di cuenta que mi nena había sido abusada. Soy agredida todo el tiempo, dicen que es mi culpa porque el abusador es el hermano de mi marido y la familia nos trata como si fuéramos una basura”, dice Carina con un hilo de voz. Su cuñado está preso por esta denuncia.
“A mi familia la destruyeron, de vivir bien pasamos a no tener con que comprar un par de zapatillas a mis hijos. Abusan de toda la familia porque les diste confianza y te tocaron a tu hijo. El degenerando que abusó de mi hija esta auto procesado y tiene denegada la apelación porque el abuso está más que comprobado, pero no puedo decir quién es. El ya había abusado otra niña, pero no se denunció. Yo tengo 3 hijos que fueron testigos de lo que hizo, el de 11 años vio cuando la alzó a la nena y se la llevó a la casa de la abuela, porque vive al lado, y el más chiquito vio todo lo que hizo, porque le contó a la psicóloga. Entonces son dos abusos”, cuenta Carina sin poder contener las lágrimas.
Luego de la denuncia en la comisaría 29, el médico legista constató que había abuso, no violación. Fue apresado en Marzo de este año. El abusador tiene 38 años y es casado. “Su esposa sabe, pero lo apoya y nos trata de mentirosas a nosotras.  Soportamos acusaciones, amenazas, todo de parte de la familia. Quedó detenido y pasó al penal porque en el examen psicológico sale que mi hija no fabula”, dice la mamá.
Por hacer un favor
Silvia es mamá de otra nena de 6 años abusada por un hombre que es abuelo, pero no está preso. “Se llama… tiene un kiosco, tiene hijos y nietos y fue haciendo un trabajo de hormiga. Iba a mi casa todos los días, se ganó la confianza y todo por ir a hacer un favor a su casa porque nos pidió que visitara  a la madre que estaba deprimida. Yo dejé a mi madre sola para dar servicio a la madre de él y me pagaron como me pagaron”, suelta Silvia junto con lágrimas. 

“Cuando a mi nena le hacen la Cámara Gesell nos enteramos que no era la primera vez. Y encima del choque de ver lo que pasaba con ella salió el abogado y me dijo: ‘¿usted no se dio cuenta que no era la primera vez que abusa de ella?’. Y terminan echándole la culpa a la madre y no tenemos la culpa. ¿Qué mamá va a querer que abusen de su hijo? ¡Ninguna! Mi hija no mintió. Este tipo abusó de su propia hija y retiraron la denuncia”, asegura Silvia.
El hombre no está preso porque todavía no están terminados los informes psicológicos. “Los  hacen ir tantas veces para ver si dicen la verdad y el informe señala que la niña no fabula, que sabe lo que es verdad y mentira y se reconoce que ha sido abusada. Hay pasos encaminados y la justicia sabrá que tiene que hacer. Lo que pido es que, no sólo él sino todos los abusadores y violadores, no salgan de la cárcel porque no se recuperan. El último suspiro de mi vida va a ser dedicado a pedir justicia por mi hija, porque a ella la destruyó completamente”, dice la mujer.

Aberrante

Margarita, la tercera mamá que quiso contar su historia, agrava el cuadro, como si pudiera ser esto más grave aún, ya que abusaron de su hija discapacitada: tiene 32 años y un retraso mental que la ubica en los 14 años, según su madre.
“Mi hija fue abusada por un compañero de mi marido que fue pedir que lo ayudara a encontrar trabajo. Le dijo que no tenía que comer, había confianza, hacía muchos años que lo conocíamos. Un día fue a buscarlo y mi marido le dijo que lo esperara afuera mientras iba a buscarme al trabajo. ‘Andá tranquilo’ le dijo. Cuando mi otra hija lo ve que entró a la casa; él después dijo que entró porque se había cortado la luz, puras mentiras, entró a buscarla porque mi otra hija lo vio cuando estaba adentro. Yo hice la denuncia y él anda ahora por todos lados. Tiene 44 años, tiene familia, su hija más chica tiene 12 años. Mi hija fue abusada el 8 de enero de este año, ella es especial y las pericias decían que había sido abusada, por eso pido justicia. Cuando ella lo ve empieza a gritar”, dice Margarita con furia contenida.
Carina dice que aunque las tratan de mentirosos a las madres y a sus hijos, “en esto no se puede mentir. Su familia me deja mal en Facebook, nos dejan mensajes diciendo a la gente que tenga cuidado, que somos mentirosas, fabuladoras, que nuestros hijos están incentivados por nosotras para mentir, pero no puede un niño mentir con esto”.
Silvia apoya: “Los niños no  mienten, ningún niño tiene esa mentalidad morbosa de inventar cosas en lo que dice. Tengo fe que el gobernador nos va a ayudar para que no hayan más niños abusados, porque les matan la inocencia”.

 

La pata estatal
Esta gestión de gobierno creó el Centro de Tratamiento Integral de la Violencia Familiar con el objetivo de abordar de forma completa los temas relacionados con la violencia en el hogar.
Su coordinadora, Vanesa Pringles, dijo que los casos de abuso sexual denunciado y tratado en este centro en el  2010 y 2011, son 44, sin discriminar cuántos en cada año.
Sin embargo, la psicóloga admitió que este año hubo un incremento denuncias respecto al año pasado, y el análisis es positivo ya que es un indicativo de que la gente se está animando a denunciar y que los casos están saliendo a la luz. Ayudó mucho, explica Pringles, que el gobierno creara este lugar para atender los casos de violencia u abuso y la cámara Gesell, que busca preservar al niño. “Esto ha generado que la gente se acerque a informarse. Muchas mamás vienen y manifiestan que no están seguras de un abuso, pero tienen sospechas. Cuando tratamos esos casos, casi siempre constatamos que la sospecha es real. No hay más casos de abuso, pero sí hay más denuncias”, señaló Pringles.
La importancia de la denuncia es que los casos dejan de ser guardados puertas adentro del hogar, que la familia se anima a romper el silencio y deja de ser algo secreto, que están dejando de ser una vergüenza y que se está rompiendo con esto. “Pero aún nos falta mucho, como sociedad tenemos que seguir trabajando y brindar más apoyo para sacar a luz estos casos y tener una mirada más contenedora”, dijo la psicóloga.
La especialista explicó que no es una tarea fácil, ya que en la mayoría de los casos el abuso se produce dentro del círculo familiar y es lo que dificulta la denuncia. Cuando un niño es víctima de un abuso, todo el grupo familiar es atravesado por el dolor  y debe empezar a organizarse con otra modalidad, por eso el trabajo es con todo el grupo.
La familia y generalmente la madre puede asumir dos posturas: le cree al niño, lo apoya y alienta; o no le cree y el niño termina negando lo que contó primero. “Si la mamá le dice que es valiente, que no guarde el secreto y le cree, es la evolución más importante, por eso trabajamos en contener psicológicamente a quien contiene al niño. Pero muchas veces el niño habla y la familia se desorganiza y pasa a ser el culpable, por eso después lo niega”, dice Pringles.
Hace pocos días, en Gobernador firmó el Protocolo de Actuación Interinstitucional en Casos de Abuso Infantil, para mejorar las prácticas de evaluación de estos casos.

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