Toda persona que se ha cruzado con una persona tacaña en su vida sabe que es muy difícil convivir o establecer un vínculo profundo y duradero con ellos. Así como sienten que debe proteger su “dinero”, también creen que pueden ser “sonsacados” emocionalmente por los demás.
El tacaño suele ser una persona que esta perseguida constantemente, ve fantasmas y siente que todo el mundo quiere acercarse a él, o ella, por un interés, pero en realidad es alguien aterrado, y organiza su vida a partir de una fantasía de control y manipulación, ya que de una u otra forma termina utilizando a los demás para sus propios intereses, sin importarle si su conducta o su manera de tratar a otros pueda producir un daño, o incluso a ellos mismos, ya que al estar atrapado en sus propios miedos, puede entrar en depresión o fantasías de catástrofe. También es posible que tenga una personalidad explotadora por eso generalmente terminan sus vidas solos y con una gran fortuna guardada que termina en manos de cualquiera.
Son personas que ahorran al punto en el que llega a ser patológico. Pues descuidan su salud, su calidad de vida, su higiene, con tal de ahorrar, trasladándolo al plano emocional “ahorrando y no gastando amor”, pero no es que no manifiesten su amor con grandes gestos, sino que no lo hacen con ninguno.
¿Se puede hacer un cambio?
Partimos de la idea que para generar un cambio en cualquier ámbito de tu vida, lo primero que debes hacer es querer cambiar tus patrones de conducta. Este tipo de personalidad “tacaña afectiva”, se caracterizan por un sentimiento de dolor, de profundo sufrimiento a veces insoportable, ante la idea de gastar dinero, pues nunca les resulta suficiente lo que tienen.
Estos patrones de comportamiento tienen su origen en la primera infancia, en donde les faltó afecto y se aferraron a los objetos, regalos, como lo único sobre lo que ellos pudieran controlar, manejar, dominar, y de ahí que es bastante complejo pretender que cambien así como así, porque está muy fijado el valor que le adjudican al dinero, de ahí que sean personas con poca posibilidad de mantener una pareja, porque es muy frustrante vivir junto a quien solo le importa acumular plata.
Dicen que para amar a los demás primero debemos aprender a amarnos nosotros mismos. Porque no podemos dar lo que no tenemos. Muchas veces nos desvivimos por hacerles saber a los otros que los amamos. Perdonamos sus errores, admiramos sus virtudes y aceptamos sus defectos. Pero, ¿hacemos lo mismo con nosotros?
Hasta que no aprendamos a darnos amor, palabras de cariño, reconocimiento, aceptación y todo eso que intentamos darle a los demás, difícilmente lograremos relaciones sanas. Pues siempre va a haber algo que nos esté faltando y podríamos caer en una dependencia afectiva por intentar llenar ese vacío que solo nosotros podemos ocupar.
Así que si te das cuenta que es tu caso, comienza a trabajar en apreciar todo lo que haces. Reconoce tu esfuerzo, acepta que como todos tienes defectos, y lo bueno es que se pueden corregir, háblate, di palabras cariñosas frente al espejo. Aunque al inicio no te la creas y te pueda parecer hasta ridículo. Tú también necesitas de tu amor.
Y sobre todo, pide ayuda. Así como aprendimos a sumar y a leer, también necesitamos aprender a amarnos y dejar a un lado la tacañería emocional que tanto dolor nos causa. Y si nunca hubo alguien que nos enseñara, necesitamos buscar esa guía.
Por eso desde el Coaching te queremos ayudar a hacer un cambio si tu lo deseas por eso vamos a daros unos Tips que seguro te ayudaran a dar los primeros pasos hacia dejar de ser esa persona tacaña emocionalmente.
- Empieza siempre de a poco
No podemos cambiar todo de un día a otro. Fijar pequeñas metas a corto plazo e irlas cumpliendo te hará más fácil lograr cambios permanentes, comienza por hablar de lo que sientes y acompaña tus palabras con acciones y gestos.
Intenta hacer afirmaciones positivas cuando hablas con quienes amas. Haz elogios; di las cosas buenas que vez en quienes amas.
- Identifica qué forma de expresar tu cariño te parece más sencilla.
Si no eres bueno haciéndolo verbalmente puedes escribirlo. O tal vez puedes intentar dar un abrazo, mostrar un detalle… Lo importante es que lo que hagas le muestre a la otra persona que es importante para ti.
- Nunca es tarde para empezar
A veces nos desanimamos porque después de años de estar en una relación nos damos cuenta de algún error que hemos estado cometiendo todo ese tiempo. Pero más vale cambiarlo después de unos años que decidir seguir igual sólo porque «así soy y así me tienen que querer»
Recuerda que el único tiempo que tenemos es el ahora. Siempre podemos dejar para mañana todo lo que nos parece difícil. Pero nadie nos asegura que mañana aún podremos hacerlo. Si quieres hacer algo, hazlo hoy.
Escrito por: Carlos Fernández.
Coach y psicólogo
Redes sociales: Facebook e Instagram: Europa Coaching.