Por dentro, así se encuentra el histórico centro comercial que preocupó al B° Aramburu y la Villa Lourdes
Tras reclamos por acumulación de residuos y hechos que generaron alarma en la zona, la Municipalidad de Rivadavia intervino el predio ubicado en Laprida y Músicos RIM 22. Tiempo de San Juan recorrió el lugar y constató que fue limpiado. A través de pintadas y daños, todavía persiste la incertidumbre por décadas de abandono.
El histórico centro comercial que une al Barrio Aramburu y la Villa Lourdes -Rivadavia- volvió a quedar en el centro de la escena en los últimos días tras una serie de reclamos vecinales por acumulación de basura y situaciones que generaban inquietud en la zona. Luego de la intervención municipal, Tiempo de San Juan recorrió el predio para constatar cuál es su estado actual.
El espacio, ubicado en la esquina de calles Laprida y Músicos RIM 22, fue escenario de acusaciones vecinales por la presencia de residuos acumulados y por imágenes que circularon en redes sociales donde se observaba a personas retirando cartones y otros materiales del lugar. También se reportó la presencia de un joven que habría protagonizado actos de exhibicionismo en las inmediaciones.
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Ante este escenario, la Municipalidad de Rivadavia llevó adelante un operativo de limpieza y saneamiento del terreno. Según pudo constatar Tiempo de San Juan en una recorrida reciente, los residuos acumulados fueron removidos y, al momento del relevamiento, no se registraba presencia de personas instaladas o merodeando en el interior del predio.
No obstante, el estado edilicio continúa evidenciando un avanzado deterioro. Permanecen sectores con paredes rotas, estructuras parciales producto de demoliciones anteriores y numerosas pintadas en los muros, con referencias a grupos barriales y clubes de fútbol. La infraestructura original del centro comercial prácticamente no conserva condiciones de uso.
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El inmueble fue inaugurado en 1991 con la finalidad de albergar distintos comercios destinados a abastecer a los vecinos del barrio. Sin embargo, la actividad comercial fue decayendo con el tiempo hasta cesar por completo. Posteriormente, el lugar atravesó distintos períodos de ocupación irregular y conflictos vecinales.
En agosto de 2024, tras el desalojo de las últimas personas que residían en el predio, el espacio quedó bajo administración municipal y comenzaron tareas de demolición. Desde entonces, la gestión comunal informó que el objetivo es sanear el terreno y proyectar allí un espacio verde o infraestructura de uso comunitario, aunque aún no se difundieron detalles definitivos sobre el proyecto.
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Vecinos consultados durante la recorrida indicaron que históricamente el lugar fue considerado un punto conflictivo y que, en distintas etapas, funcionó como sitio de reunión de personas en situación de calle, lo que derivó en reiterados reclamos por seguridad.
Por el momento, el predio se encuentra limpio de residuos visibles, sin ocupación, pero con estructuras remanentes que reflejan el proceso inconcluso de demolición y reconversión. La evolución del proyecto anunciado por el municipio será clave para definir el futuro de un espacio que, durante años, representó una problemática para el entorno.