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Fanatismo y corazón

Pequeñas Pasiones: seis historias que demuestran que para el fanatismo no hay edad

Los protagonistas cuentan qué fue lo que les despertó el interés y los convirtió en verdaderos especialistas. Chiquitos, pero con conocimientos que impactan, son dueños de una ternura que inspira y que merece ser compartida.

Por Luz Ochoa 21 de agosto de 2022 - 10:03

Conocen a la perfección la terminología y explican cada tema con una naturalidad nata que genera admiración. No recibieron ningún tipo de “formación profesional”, por el contrario, cada cosa que saben es debido a la curiosidad, las ganas, sus gustos, el fanatismo y la inquietud propia de sus infancias. Pero que sus cortas alturas y edades no engañen, ya que son pequeños apasionados sanjuaninos que sobre temas puntuales tienen tanto conocimiento que sorprenderán a más de uno.

Francisco, Valentino, Rosario, Yago, Simón y Amadeo pasaron por Tiempo de San Juan y compartieron sus “pequeñas pasiones”.

Un amante de la seguridad civil

Francisco Suter tiene 9 años y cada vez que comienza a hablar de lo que sabe, sus ojos se ponen más brillosos de lo normal y, cual enciclopedia, arranca con su cátedra. Si bien desde su entorno comentan que antes fue fanático de cuestiones poco frecuentes, como las ambulancias y la Red Tulum, hoy su interés y fanatismo pasa por las señales de tránsito como así también todo lo relacionado a la seguridad civil y las cámaras de vigilancia.

Pequeñas Pasiones 1: Francisco y su fanatismo por la seguridad

Como todo niño, la curiosidad lo llevó a querer saber más y, a través de los juegos y sus juguetes, desarrolló un conocimiento importante. También se vale del ingenio para él mismo crear las señales, ya sea mediante carteles que él mismo diseña o bien con materiales que encuentra para recrear reductores de velocidad en el pasillo de su casa o cámaras de seguridad en las paredes del comedor. Su preocupación, claro, es que estén todos a salvo.

Futbolero y millonario a más no poder

Valentino Gamero tiene 8 años y su pasión por el fútbol fue heredada, ya que su familia entera es bien futbolera: por el lado de su papá, todos de Boca y del lado de su mamá, todos de River. Él eligió ser millonario, sin embargo eso no lo detiene para apreciar todos los partidos que se le crucen y, por tanto, se metió en un mundo de jugadores, equipos y resultados que lo tiene fascinado.

Pequeñas Pasiones 2: Valentino y su fanatismo por el fútbol

Con una memoria prodigiosa, el pequeño se acuerda a detalle los partidos que vio; incluso aquel que vio por primera vez en una cancha a La Banda. Fue un regalo de cumpleaños y hasta hoy tiene el recuerdo de ese encuentro que compartió con alguien especial. Comentarista y relator por naturaleza, fanático de Lionel Messi y de Julián Álvarez, demuestra que no sólo le gusta el fútbol sino que lo vive a pleno, lo conmueve y lo enamora.

La científica curiosa que experimente en YouTube

Con solo 8 años Rosario Bogni ha logrado comprender un mundo que puede resultar un desafío: el científico. Motivada por sus padres cuando solo tenía seis, ya contaba con un canal de YouTube donde comparte distintos experimentos que ella misma realiza. Ante la cámara cuando tiene que hablar sobre lo que gusta es muy tímida y reservada, propio de su edad. Pero cuando de ciencia y de sus experimentos se trata, no solo se nota el disfrute, sino también los conocimientos que tiene encima.

Pequeñas Pasiones 3: Rosario y su amor por la ciencia

Aventuras con la Ciencia es el nombre del canal donde Rosario aun sigue compartiendo sus conocimientos, jugando y aprendiendo. Motivada por la curiosidad, con sus padres en internet busca distintos experimentos, investiga, aprende, y se divierte. Es algo que le gusta, aunque aun no comprende por qué, lo que lo hace más valioso.

El experto del Minecraft que enseña a jugarlo

Yago Saharrea tiene 10 años y su curiosidad y gusto por la compu lo llevaron a convertirse en un verdadero especialista del videojuego que alcanzó popularidad mundial en los últimos años, el Minecraft. De construcción de tipo 'mundo abierto', el juego virtual propone agudizar el ingenio para crear soluciones y sobrevivir en ese espacio; y a ello lo explica con precisión quirúrgica el protagonista que, cual profesor, ofrece las pautas para que hasta el más analógico comprenda de qué va y qué se debe hacer.

Pequeñas Pasiones 4: Yago y su fanatismo por el Minicraft

Con más de 3 años de experiencia en el juego, la práctica lo volvió un maestro y asegura que lo interesante que tiene, a diferencia de otros, son las actualizaciones que lo hacen cada vez más atractivo. Con el merchandising entre sus pertenencias y una base de operaciones impecable, el pequeño gamer advierte que, a pesar de los creepers y kamatis lo tienen atrapado, de grande no sería un jugador profesional. Es que tiene claro que es una diversión y por ello, mientras tanto, la aprovecha al máximo.

Fierrero desde la cuna

La primera vez que fue a un autódromo tenía dos años. Se trataba de una carrera del TC, la categoría más importante y tradicional en el país. El ruido de los autos lo asustó un poco, pero el miedo le duró un par de vueltas, ya que dentro del pequeño Simón estaba despertando la pasión por el automovilismo. Y es así que un año después, con solo 3 añitos, Simón Iturrieta puede nombrar a la perfección los piloto que forman parte de la Fórmula 1, los corredores nacionales, como también identificar los logos de cada marca de auto.

Pequeñas Pasiones 5: Simón y su pasión por las carreras

Le gusta imitar el sonido de los autos a toda hora y hace las regulaciones de velocidad con mirada pícara. Fanático de Mariano Werner y Max Verstappen, Simón no se pierde una sola carrera y solito pide verlas, donde en cada vuelta amplía su conocimiento y su curiosidad despierta más. Dice que quiere ser corredor cuando sea grande, mientras juega con sus autos de Fórmula 1. Algo está claro, las tuercas son lo suyo.

Un mini baterista caucetero

Amadeo Bustos Gómez tiene 5 años. Va al jardín en Caucete, juega con sus amigos y vecinos y hace todas aquellas cosas de niños de su edad, salvo cuando tiene una batería en frente, donde se dispone a tocar como si fuera un músico de amplia experiencia. Cada vez que toca entra en su mundo y ofrece un show. Sigue sus ritmos y patrones, pero no se olvida de quien está mirando, de su “público”.

Pequeñas Pasiones 6: Amadeo y su amor por la batería

Lo que comenzó como un juego hoy es un “dolor de cabeza” para sus padres, ya que Amadeo monta y desmonta su batería por toda la casa. Y cuando no tiene la batería cerca, cualquier cosa que pueda golpear con sus dedos simulando las baquetas es suficiente para hacer sus ritmos. Un músico nato emergente hay dentro de él.

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