Mónica Martín: de la vorágine de la comunicación oficial de Gobierno a la energía en equilibrio del Chi Kung (al mismo tiempo)
Está dedicada a la comunicación desde hace 30 años, y hace 7 decidió involucrarse con la filosofía china. Primero fue el Tai Chi Chuan, ahora es instructora de Chi kung terapéutico egresada del Instituto Confucio, que depende de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Córdoba.
Mónica Martín es maestra de Chi Kung, un antiguo arte chino que combina movimientos suaves con respiración profunda y concentración mental para cultivar y equilibrar la energía vital del cuerpo. En esta actividad todo es lento, no hay sobresaltos ni en los pensamientos. Difícil de asociar con alguien que, a la par, vive en el torbellino informativo que tiene a cargo como Directora de Comunicación Institucional del Gobierno de San Juan. Pero como nada es casual, se entiende que es un perfecto equilibrio que le permite mantener cuerpo, mente y espíritu saludables, o al menos en la medida de lo posible. Y como no puede con su genio de comunicadora, decidió comenzar con “Renacer en Movimiento”, talleres vivenciales para mujeres que quieran, o necesitan, recuperar o acomodar su energía vital.
El punto común es que en ambas tareas prevalece la comunicación, algo que forma parte de su ADN, y sabe que aunque decidiera cambiar una o mil veces de tarea profesional, siempre va a estar “la comunicadora”.
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Fue en 1995 cuando hizo sus primeros pasos en una radio local, en la parte de producción, pero su objetivo era escribir y lo logró. En 1999, Diario de Cuyo buscaba periodistas e ingresó a trabajar a ese medio donde permaneció hasta 2018. Momento en el que dijo basta.
“El Chi kung me ayudó en momentos difíciles de mi vida, en los que tuve problemas serios de salud provocados por el estrés; luego la menopausia me trajo inconvenientes, y pude lograr un equilibrio gracias a esta práctica. Pude gestionar mejor mi energía femenina por lo que en un momento me pregunté ¿por qué no comunicarlo a otras mujeres. Por eso mi proyecto está destinado a las Más 50. Eso no impide que puedan participar personas de otras edades u hombres pero en cada caso hay que direccionarlos de otro modo”, relata.
La necesidad de encontrar un equilibrio energético llegó a su vida hace unos siete años cuando empezó a practicar Tai Chi Chuan, su primer acercamiento a la filosofía china (aunque antes había tenido contacto con el Reiki). Ahí descubrió que tenía implícito nociones y ejercicios del Chi Kung y comenzó a investigar.
“Mi primer profesor de Tai Chi fue Oscar Camacho, ahí descubrí que podía bajar tres cambios. Venía de un trabajo que me demandaba atención todo el día, toda la semana. Por supuesto que no me conecté tan rápido, fue todo un proceso físico y luego entendí lo que eso implicaba. No es que llegas un día y te cambia la vida, es un hábito si se quiere”, cuenta Mónica quien ha incursionado en teatro y en otras actividades siempre vinculadas a la comunicación.
En su afán por formarse en las áreas en las que se desenvuelve, terminó hace pocos años la licenciatura en Comunicación en la UNSJ (antes sólo había llegado al título intermedio de Periodismo); finalizó el año pasado la Diplomatura en Comunicación y Liderazgo donde su tesis final estuvo vinculada a esta práctica de origen chino. Precisamente su primera formación en Chi Kung para la Salud fue en el Instituto Confucio, que depende de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Córdoba, y actualmente cursa estudios (virtuales) es la Escuela Superior Wudao en España, aunque este año debe realizar una visita presencial.
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Una de las preguntas que surge es por qué Mónica decidió orientarse y dedicarse mucho a la parte terapéutica femenina. Ella explica que la mujer atraviesa distintas etapas vitales que impactan en su cuerpo, su energía y su emocionalidad. Las múltiples demandas diarias, los cambios hormonales, el estrés y el poco tiempo dedicado al autocuidado generan, muchas veces, cansancio, tensión y desconexión.
“Renacer en movimiento nace como un espacio cuidado y amoroso, pensado para que cada mujer pueda volver a habitar su cuerpo, bajar el ritmo y reconectar consigo misma. Esta práctica milenaria ayuda a disminuir el estrés y la ansiedad, mejora la respiración y la calidad del descanso, acompaña procesos hormonales como el ciclo menstrual, la perimenopausia y la menopausia. Entre otros beneficios como la regulación emocional, la calma mental y promueve hábitos de bienestar sostenibles en el tiempo”, indica.
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Los talleres son mensuales presenciales, con prácticas guiadas de Chi Kung, respiración consciente y movimientos suaves. A lo que se suma un acompañamiento entre encuentros a través de un grupo de WhatsApp, con envío de audios, videos, ejercicios y materiales de apoyo.
En el ámbito periodístico reconoce que su paso por la UNSJ fue importante, pero nada como los maestros de la “práctica diaria” –colegas, choferes de movilidades, fotográfos-, que la orientaron en cómo seguir por este camino.
Si bien la mayor parte de la carrera estuvo vinculada a los medios de comunicación, asegura que con la “prensa institucional”, terminó de completarse. Claro que esta actividad le demanda casi un 24/7, pero cuando uno se quiere dar el tiempo para otra cosa, lo hace.
“Empecé en el Sí San Juan como correctora de las notas que llegaban de los diferentes ministerios, algo así como editora. Luego, con el actual gobierno comencé a coordinar el contenido de la página y al poco tiempo me designaron Directora de Comunicación. Para mi es muy importante este trabajo porque me completa. Es ponerse del otro lado de la vereda, algo que me permite alternar las dos miradas”, dice quien también fue Secretaria de Redacción de Diario Huarpe.
Entre tantas actividades estresantes, como a la mayoría de las personas, su cuerpo le pasó factura, y hasta la pandemia le vino bien para conectar con el Chi Kung y profundizar sobre este tema que la llamaba desde su interior.
“Empecé un curso con gente de Buenos Aires y terminé de descubrirlo. Me encantó porque me di cuenta que era una actividad profunda e interna, que podes estar en cualquier lado y tener herramientas para lograr el equilibrio. Luego hice el instructorado en Córdoba y en el 2023 empecé a dictar talleres en dos centros de jubilados de Pocito. Me encontré con gente que le costaba pararse de la silla y logró una recuperación increíble, un desafío que me hizo querer aún más esta práctica”, agrega.
Casi a la par, Mónica pasó por procesos biológicos normales, pero que en su caso hubo complicaciones mayores a las habituales debido a una intervención quirúrgica de urgencia. No podía dormir, la pasaba mal con la suplementación de hormonas, hasta que comenzó a practicar Chi Kung, algo que la ayudó en el proceso.
“Hay mucho mito alrededor de la menopausia, y se toma como algo negativo cuando aporta mucho de positivo. En el Chi Kung se ve desde esa perspectiva. Es cuestión de saber cómo mirarlo, como asumirlo”, indica.
Actualmente continúa con su formación (virtual), en Madrid, en el Instituto Superior Wudao, y por supuesto tiene previsto continuar en este camino que, según su experiencia, permite “estar más liviana de cuerpo y de mente”. Un trabajo energético que además invita a cuidarse, a comer más saludable, a cambiar de hábitos para el mejor manejo de la energía creativa, y así mirar el mundo de otro modo.