Tal y como adelantó TIEMPO DE SAN JUAN, avanza a paso firme la construcción de la mega rotonda que busca ordenar el tránsito en una de las zonas de más siniestralidad vial de la provincia. Según informaron oficialmente la nueva rotonda en la intersección de la Ruta Nacional Nº 20 y la Ruta Provincial Nº 108 (calle Gorriti), en Santa Lucía, se licitará este mismos mes. Destacaron que es "una decisión del gobernador para reducir la siniestralidad en el Acceso Este", una obra clave para la seguridad vial de San Juan.
La intersección actual presenta un elevado nivel de conflictividad vial, con frecuentes accidentes que ponen en riesgo a quienes circulan diariamente por este corredor estratégico. La nueva infraestructura permitirá reducir significativamente esos riesgos y mejorar la fluidez del tránsito en un sector clave para la conectividad del este provincial.
La obra se ejecutará desde el Ministerio de Infraestructura, Agua y Energía mediante un convenio firmado con Vialidad Nacional. En ese marco, el Ministerio asumirá la ejecución de los trabajos, la Dirección Nacional de Vialidad aportará el diseño del proyecto y realizará la supervisión, mientras que la Dirección Provincial de Vialidad tendrá a su cargo la inspección.
Una de las rotondas más grandes de San Juan
El proyecto contempla la construcción de una rotonda urbana de 120 metros de diámetro, con seis ramales y doble carril de circulación. La calzada anular tendrá 10 metros de ancho y contará con un delantal montable de 1,50 metros, permitiendo la correcta maniobra de transporte pesado, considerando camiones semirremolque como vehículo de diseño.
La intersección se ejecutará con pavimento flexible de alto rendimiento con asfalto modificado, adecuado para soportar el tránsito intenso y continuo que caracteriza a la Ruta Nacional 20. El diseño incorpora isletas elevadas canalizadoras, que guiarán el ingreso de los vehículos y promoverán la reducción de velocidad en las aproximaciones.
Además, se proyectan veredas peatonales de hormigón separadas de la calzada circulatoria, con el objetivo de brindar mayor seguridad a quienes transitan a pie por la zona. El plan incluye obras de drenaje para evitar acumulaciones de agua, señalización horizontal y vertical, sistemas de contención lateral y la construcción de alcantarillas.
Como parte de la reorganización integral del sector, se prevé el cierre de un acceso existente ubicado aproximadamente a 350 metros al oeste de la intersección, medida que contribuirá a ordenar la circulación y disminuir los puntos de conflicto.
Los estudios técnicos indican que en el sector más crítico de la intersección los puntos de conflicto se reducirán de 24 a solo 5, lo que representa una mejora sustancial en términos de seguridad vial. Asimismo, el proyecto se desarrolló bajo la premisa de evitar expropiaciones en un entorno densamente urbanizado, minimizando el impacto social y económico de la intervención.