Una pinturería de San Juan fue víctima de una millonaria estafa que se concretó a fines de diciembre mediante el uso de E-cheq sin fondos. Según denunciaron los propietarios del comercio, el perjuicio económico ronda los 40 millones de pesos y el caso ya es investigado por la Fiscalía.
El hecho involucra a una franquicia de la marca Colorshop, franquicia de Sinteplast, que cuenta con locales en Desamparados —sobre lateral de Circunvalación Oeste, y en el centro, en calle Jujuy antes de Mitre. El negocio es propiedad de Mauro Iranzo y su esposa.
De acuerdo con el relato del comerciante, todo comenzó en diciembre cuando un hombre se contactó por WhatsApp en nombre de una supuesta empresa de Mendoza. El interlocutor aseguró que realizarían trabajos de remodelación en una bodega ubicada en una finca del departamento Albardón y solicitó un presupuesto para comprar materiales de pintura.
Tras acordar la operación, la empresa concretó una primera venta por varios millones de pesos. Debido al volumen de la mercadería (que incluía numerosos pallets) la entrega se realizó mediante una empresa de transporte en la bodega donde supuestamente se harían las refacciones. Allí, según indicaron, la carga fue recibida por personas que estaban en el lugar, quienes firmaron los remitos correspondientes.
El pago se realizó mediante E-cheq emitidos por el Banco de la Provincia de Buenos Aires y endosados por el Banco Río, lo que en principio generó confianza en los vendedores. Sin embargo, antes de la fecha de acreditación de esos cheques, los supuestos clientes concretaron una segunda compra por algunos millones más, aunque en esa ocasión la mercadería fue retirada directamente del local por personas que firmaron la documentación.
El problema surgió cuando llegó el momento de cobrar los valores: los E-cheq fueron rechazados por falta de fondos y, desde entonces, los compradores nunca volvieron a responder.
Tras advertir la maniobra, los comerciantes realizaron la denuncia en la Justicia. La investigación quedó en manos del fiscal Duilio Ejarque.
Según indicaron desde la empresa afectada, posteriormente lograron reconstruir parte de lo ocurrido en la bodega donde habían dejado la mercadería. Allí, un capataz notó que habían ingresado materiales que nadie había autorizado y sospechó que podía tratarse de una situación irregular. Incluso llegó a tomar una fotografía cuando, el 4 de enero, varias personas retiraron los productos del lugar.
De acuerdo con los damnificados, los propietarios de la finca sabían que la mercadería no les pertenecía, pero no realizaron ninguna denuncia.
Los comerciantes sostienen que no serían las únicas víctimas de esta modalidad y aseguran que las mismas personas habrían cometido estafas similares por montos millonarios en distintos puntos del país, e inclusive en otra empresa sanjuanina dedicada a la ventay distribución de insumos eléctricos.
La causa continúa bajo investigación judicial para determinar la identidad de los responsables y el destino de la mercadería, pero aún no hay ningún detenido ni rastros de los estafadores.