Si hay alguien en San Juan que sabe de pastas es Domingo Rodríguez. El hombre lleva 51 años y 9 meses trabajando en una de las fábricas más conocidas de la provincia, aprendió el oficio desde pequeño, se adaptó a los cambios de la tecnología y maneja cada una de las máquinas con las que se prepara las distintas variedades. Pero ahora, después de cumplir los 65 años, decidió dejar de lado la harina para jubilarse. Las vivencias del hombre que lleva una vida amasando.
Por su edad, Domingo fue parte de una práctica que ya no existe en el país. “Entré a trabajar cuando tenía 14 años para ayudar a mi familia. En ese tiempo, cuando eras menor y trabajabas, tus padres eran apoderados tuyos. Eso hasta los 18 años, que era cuando entrabas en los libros”, recuerda el oficial maquinista de la fábrica La Cuyanita, que abrió sus puertas sólo un año y medio antes de su incorporación.
Pero, ¿cómo llegó a ese oficio? “Yo nací en Rivadavia y ahí vivía con mis padres y mi hermano mayor. Había terminado la Primaria y no seguí estudiando. Entonces, entré por intermedio de un amigo que ya estaba trabajando acá. Lo acompañé y me quedé. Era chico y tenía un poco de miedo, pero siempre me trataron bien y esta se terminó transformando en mi segunda casa”, relata Domingo.
El hombre recuerda que su primer trabajo fue justamente uno que ya no se hace. “La primera tarea que tuve fue la de sellar con la fecha de vencimiento las bolsitas. Lo hacía de una manera que ya no existe. En ese tiempo ponías todas las bolsitas en una mesa, agarrabas el sellito, lo mojabas en la almohadilla con tinta e ibas marcando bolsita por bolsita. Ahora, todo se hace con otra tecnología”, sostiene el hombre.
Es entonces que reflexiona sobre el fuerte impacto que ha tenido el avance de la tecnología a lo largo de sus años trabajando y dice: “Todo ha cambiado mucho. Antes se trabajaba más, ahora la maquinaria embolsa los fideos, los ñoquis, los discos, todo. Antes todo se realizaba con tareas manuales, como lo cortes, ahora apretás un botoncito y la máquina te va cortando. Cuando entré éramos 18 empleados, ahora somos 10 y es por las máquinas. Los cambios me han ido costando, los chicos jóvenes aprenden rápido, uno se queda un poco. Pero he logrado adaptarme”.
Embed - Domingo Rodríguez y sus 51 años detrás de las pastas sanjuaninas
Conocedor de toda la cadena de producción
A lo largo de los años, Domingo fue avanzando e hizo de todo. “He trabajado en la parte de elaboración como maquinista, he sido chofer de la empresa, fui preventista, he hecho de todo. He tenido la suerte de trabajar acá, donde he tenido buenos patrones”, dice el sanjuanino. Y agrega que, haciendo las pastas pudo ayudar a sus padres primero y armar su propia familia, integrada por su esposa, con quien se casó a los 22 años, y sus cuatro hijas.
Hoy, Domingo maneja cada una de las máquinas con las que se realiza las distintas pastas y llega a elaborar entre 80 kg y 100 kg de harina por día. En cuanto al secreto de las mejores pastas, asegura que, "la clave está en trabajar con buena harina y, en el caso de los fideos -sus favoritos-, también tener una buena calidad de semolín y huevos".
“Ahora, me queda esperar a que termine el trámite administrativo de ANSES para jubilarme e irme. La verdad es que, aunque entro a trabajar a las 7:30 yo me sigo levantando a las 4:30, como hacía para cumplir con el horario de ingreso del momento en que empecé a trabajar, y ni siquiera uso despertador. Así que, va a ser difícil esta nueva etapa”, estima Domingo.
A pesar de eso, está contento. “Aunque sé que voy a caminar por las paredes al principio, siento que necesito descansar después de tanto años. Y, además, tengo a mis tres nietos, que ya me dijeron que me van a tener de chofer para que los lleve a todas sus actividades”, confía.