La Biblioteca Domingo Faustino Sarmiento de San José de Jáchal es más que un lugar para encontrarse con la magia de los libros. También es un nodo cultural que convoca a jóvenes y adultos del departamento y promueve distintos tipos de actividades. En la actualidad, la institución se mantiene gracias al aporte de sus socios y aún queda pendiente la terminación del edificio de la entidad, convertido en un símbolo de la desidia.
Edgardo Lanza, presidente de la institución, comentó que desde el 2024 no reciben los aportes de la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares (CONABIP) y, por este motivo, los recursos provienen de los aportes societarios y diversos eventos que realizan para recaudar fondos. En este sentido, la autoridad detalló que cada socio abona $5000 por mes y puede acceder a los servicios de la biblioteca.
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En este edificio funciona la biblioteca.
Por otro lado, llevan a cabo diferentes acciones comunitarias con el fin de sumar fondos al establecimiento centenario. Entre ellas, realizan bingos o rifas que, además de servir para sumar dinero, también fortalecen el vínculo de la comunidad con la biblioteca. Esto les ha permitido afrontar los sucesivos incrementos en las tarifas de energía eléctrica, debido a que reciben boletas que oscilan entre los $250.000 y $370.000 mensuales.
La Biblioteca se destaca no solo por su dedicación a la lectura, sino también por ser un centro cultural en Jáchal. Lanza afirmó que cuentan con la única subcomisión de jóvenes de San Juan en el ámbito, algo que los enorgullece y muestra el compromiso de la juventud con la promoción de la cultura en el departamento. Este organismo interno está integrado por personas que van desde los 17 años de edad. A su vez, el espacio ofrece una gama interesante de actividades como cine móvil, ajedrez, talleres, clases de apoyo escolar y cuenta con un patio literario.
Algo que todavía es una espina para las autoridades es el abandono de la obra de la reconstrucción de la institución, que quedó paralizada en 2019. En el año 2014, el antiguo edificio fue demolido debido a su mal estado y falta de espacio. De este modo, se inició entonces un proyecto para construir un nuevo edificio que conservara la estética de la vieja casona. Lanza comentó que en gestiones anteriores se habían recibido fondos mineros para culminarlas, pero no se sabe cuál fue el destino de ese dinero y las tareas quedaron inconclusas hasta el día de hoy, encontrándose en un 60% de avance.
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La construcción de la nueva sede se encuentra en un 60% de avance de su obra.
Más adelante, Lanza expresó que hicieron un mural en la esquina para darle un toque más estético a la zona que se encuentra abandonada por la construcción a medio terminar. La obra de arte estuvo a cargo del artista jachallero Iván Manrique, quien dibujó y pintó en un mural la imagen de la biblioteca original, lo que ayuda a mantener viva la memoria en referencia a su edificación antigua.
Cabe destacar que la biblioteca está abierta de lunes a viernes hasta las 21:00 horas, y los sábados de 15:00 a 21:00 horas para diversas diligencias recreativas y educativas.
Historia de la biblioteca
Según información de los registros de la Biblioteca Popular Domingo Faustino Sarmiento compartidos por Lanza, la escritura original del establecimiento data de 1909 y su primer presidente fue el teniente coronel don Alberto Cousinet. En tanto, su primer bibliotecario fue don Ricardo Dojorti, quien después sería intendente de Jáchal. La documentación destaca que la comisión directiva en su mayoría estaba compuesta por médicos, profesores y hacendados, y el edificio estaba por calle La Plata (actual calle San Martín), donde funciona en la actualidad. Desde 1947 la institución está protegida por la CONABIP.
En el año 1936 la Biblioteca Popular de Jáchal (denominación antigua) cambia su nombre por el de Biblioteca Popular Domingo Faustino Sarmiento.
Por otro lado, la biblioteca experimentó su período de decadencia más pronunciado en la segunda mitad de la década del '70, incluso cerrando sus puertas por algunos años. Este período significó, a causa del abandono, una intensificación del deterioro del edificio, ya que la humedad alojada en las paredes determinó el agrietamiento de las mismas. La etapa posterior es la de la búsqueda de la normalización institucional, la cual demoró desde entonces un par de décadas en las que se sucedieron varias comisiones normalizadoras. Este proceso recién se vio coronado con éxito en el año 2003.
Lanza señaló que, aunque aún se espera recuperar el espacio original, desde hace unos años la institución ocupa un nuevo edificio que mantiene el rango de Monumento Histórico Provincial y fue realizada mediante un proyecto para la construcción del nuevo edificio que conserva la estética de la vieja casona que fue demolida. Esto sucedió luego de haber cerrado las puertas del lugar en el 2014 por falta de espacio, ya que su antiguo inmueble no podía ocuparse por su mal estado.