La intendenta de Chimbas, Daniela Rodríguez, se encuentra gobernando este 2026 con la prórroga del presupuesto del año pasado, luego de vetar la ordenanza del Presupuesto 2026. La decisión se produjo después de que el bloque gramajista impulsara una modificación que elevaba los fondos del Concejo Deliberante del 3% al 11,7%. El veto, que según fuentes municipales sigue vigente, obliga a la jefa comunal a manejar los recursos con un presupuesto antiguo, situación que presenta ventajas y desventajas. Tiempo de San Juan consultó a distintos políticos que han enfrentado escenarios similares para conocer a fondo los beneficios y los riesgos de gobernar con partidas desactualizadas.
Entre las ventajas, se destaca que la prórroga permite mantener la continuidad administrativa, garantizando el pago de sueldos, servicios básicos y programas en marcha, evitando un “apagón” del Estado. También otorga al Ejecutivo un mayor margen de discrecionalidad, ya que puede reasignar partidas mediante decretos o decisiones administrativas con menos condicionamientos del Legislativo. Además, en contextos inflacionarios, el gasto real tiende a licuarse, lo que puede ayudar a contener el gasto y colaborar con objetivos de ajuste fiscal.
Sin embargo, gobernar con un presupuesto viejo también tiene desventajas importantes. En primer lugar, se produce una desactualización frente a la realidad: el presupuesto no refleja inflación, nuevas prioridades, emergencias ni cambios económicos, por lo que la gestión se ve limitada y condicionada. También reduce la planificación y la previsibilidad, ya que áreas clave como obra pública, salud y educación trabajan con incertidumbre sobre si los fondos alcanzarán o podrán reasignarse. Esta situación puede debilitar las instituciones, al reducir el rol del Legislativo y generar percepciones de anomalía democrática si se prolonga en el tiempo.
El contexto político que rodea esta situación es complejo. El veto de Rodríguez se produjo semanas atrás después de que el Concejo Deliberante aprobara la modificación impulsada por Fabián Gramajo, que elevaba las partidas del cuerpo legislativo. La votación terminó 7 a favor, 2 en contra y 1 abstención. Aunque el oficialismo intentó dejar sin efecto el veto, no reunió los dos tercios necesarios, ya que algunos concejales que habían apoyado el aumento cambiaron de postura con el tiempo. Entre las decisiones clave que marcaron este resultado se destacan las de Griselda Chávez, de La Libertad Avanza, quien no acompañó la reducción del veto argumentando su desacuerdo con la creación de nuevos cargos, y Luciano Cano, del Bloque Por Vos, que mantuvo su abstención, respaldando la postura del giojismo que sostiene que un Ejecutivo no puede permitir que un Legislativo decida sobre sus propios fondos.
A esto se suman versiones que indican que desde el oficialismo provincial se habrían realizado llamados a Eduardo Rodríguez y Eduardo Núñez, ediles con votos cruzados, para que estuvieran atentos al veto, lo que reforzaría la teoría de que el gobierno provincial busca ganar terreno político en Chimbas de cara a las elecciones de 2027. Por ahora, el Concejo Deliberante no tiene fecha para tratar el veto, y Rodríguez continuará gobernando con la prórroga del presupuesto del 2025.