El escándalo de los alimentos almacenados en el Estado sin repartir entre los más vulnerados, y muchos a punto de vencer, funciona como una Mamushka, o Matrioshka, esas figuras huecas que, en su interior, presentan otra muñeca de menor tamaño, que a su vez alberga otra más chica y así sucesivamente.
Del affaire surgieron denuncias por sobresueldos, por nombramientos irregulares, ñoquis, funcionarios eyectados, una dura interna oficialista, y compras de alimentos por montos muy superiores a los que podría ordenar el ministerio, todos ellos con la firma de Sandra Pettovello, pagando jugosas comisiones.
Ahora saltó otra liebre, relacionada con la Cooperadora para la Nutrición Infantil (CONIN), comandada por el numerario del Opus Dei Abel Albino, aquel médico que tomó celebridad en su lucha contra el preservativo, inútil en su criterio, contra el virus del SIDA que “traspasa la porcelana”.
Embed - Aborto: Según Albino el uso de preservativo no previene el SIDA
Sandra Pettovello, obligada por un fallo judicial a repartir los alimentos almacenados, firmó un convenio con CONIN para tal fin, a fin de evitar a Organizaciones Sociales y comedores populares.
La sede central de CONIN está en Mendoza, provincia de la que es oriundo Abel Albino y que, según los registros surgidos del convenio, resultará escandalosamente beneficiada en el reparto de la leche, llevándose el 41% del total, 30 veces más, por ejemplo, que el populoso conurbano bonaerense.
Según el convenio, son 4 provincias “amigas” del gobierno las que recibirán la mayor cantidad de leche: 191.326 (el 41,1%) irán a Mendoza; mientras que en Entre Ríos se repartirán 92.800 kilos; en Tucumán, unos 69.683 kilos; y en Chaco, otros 39.100 kilos.
La información, que surge nítidamente del informe de CONIN, fue morigerada por directivos de la fundación, pero sólo cuándo el escándalo tomó estado público.
Laura di Paola, una colaboradora de la fundación, atribuyó a un error “no sabemos si de tipeo o de qué”, a las cantidades que figuran en el convenio. Aseguró que desde Mendoza se pidieron sólo 1.100 kilos “por la cantidad de merenderos que tenemos”. Luego “nos permitieron ampliar al doble, pero nada más”, argumentó, en sentido contrario a lo que dice el único documento oficial disponible.