La planta de la multinacional sueca Electrolux, ubicada en el barrio Las Delicias de Rosario, se ha convertido en el epicentro de un fenómeno social y económico alarmante. En medio de una crisis profunda del sector de "línea blanca", la empresa lanzó un plan de retiros voluntarios con el objetivo de desvincular a 100 operarios; sin embargo, la respuesta fue inesperada: más de 130 trabajadores se inscribieron para dejar sus puestos antes de que venciera el plazo.
Un modelo industrial en declive
La situación de la firma, que produce bajo las marcas Electrolux y Gafa, refleja el impacto directo de la caída del consumo interno y la apertura de importaciones. Con una producción que trabaja a menos del 50% de su capacidad instalada, la planta ha visto reducir su plantilla de 900 empleados en 2023 a solo 400 a inicios de 2026. Según delegados gremiales, las ventas han caído de manera estrepitosa mientras que los productos terminados traídos del exterior, subsidiados por un "dólar barato", compiten en condiciones desiguales con la fabricación local.
El endeudamiento como motor del éxodo
Lo más llamativo de este proceso no es la intención de la empresa de achicarse, sino la urgencia de los empleados por irse. Pablo Cerra, abogado de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) Rosario, explicó que el 99% de los trabajadores que aceptan el retiro lo hacen debido a su alto nivel de endeudamiento.
"La gente ve que la única posibilidad de hacer borrón y cuenta nueva es cobrando la indemnización todo junto para pagar la tarjeta o préstamos", señaló el letrado. La oferta de la empresa consiste en el 100% de la indemnización (calculada con la ley anterior a la reforma laboral) más un plus de tres sueldos, lo que para muchos representa una salida inmediata a la asfixia financiera.
Bajos salarios y temor al futuro
A pesar de que un operario gana en promedio entre 1 y 1,3 millones de pesos, el poder adquisitivo se ha pulverizado, haciendo que el salario no alcance para llegar a fin de mes. A esto se suma el temor a la reforma laboral; los trabajadores con más antigüedad prefieren asegurar un resarcimiento económico ahora, ante la incertidumbre de perder beneficios bajo el nuevo marco legal.
El camino hacia la precarización
El destino de estos trabajadores calificados —soldadores, matriceros y torneros— es preocupante. Ante la falta de empleo en otros sectores industriales, muchos planean volcarse a la economía de plataformas (como Uber o aplicaciones de reparto). El gremio advierte que esto constituye una transición hacia la precarización laboral, donde el trabajador pierde su obra social, aportes jubilatorios y estabilidad.
La crisis en Electrolux es un síntoma de un problema regional mayor: en los últimos dos años, el polo industrial de Rosario ha perdido más de 2.000 puestos metalúrgicos, en un contexto donde, como describe Cerra, "los patos le tiran a la escopeta" y el trabajador prefiere quedar desempleado con tal de cancelar sus deudas acumuladas.