La emblemática empresa Aires del Sur, responsable de la fabricación de los aires acondicionados de las marcas Electra y Fedders, ha oficializado su quiebra tras un prolongado proceso de deterioro financiero que se volvió irreversible. Radicada en la provincia de Tierra del Fuego, la firma solicitó su propia quiebra a principios de año, la cual fue finalmente decretada por la Justicia tras el fracaso de las negociaciones para su venta al grupo chino Chigo, que demandaba una inversión mínima de cinco millones de dólares.
El colapso de la compañía no es un hecho aislado, sino que se enmarca en un complejo escenario para la industria nacional, particularmente para aquellas empresas vinculadas a la fabricación de bienes durables y al consumo interno. Según los reportes, la firma presentaba una “estructura económica y financiera profundamente deteriorada”, donde el costo financiero del sistema superaba el margen operativo del negocio, generando pérdidas estructurales que volvieron inviable su continuidad. Prácticas como la preventa de equipos y el uso de cheques diferidos para sostener la operatoria no fueron suficientes ante la caída de las ventas y el aumento de los costos operativos.
Impacto social y laboral en Tierra del Fuego
La quiebra ha tenido un impacto social inmediato y devastador, dejando a 140 empleados sin trabajo. Previo al cierre definitivo, la empresa ya había dejado de abonar sueldos y premios, interrumpiendo los canales de diálogo con el personal y ausentándose de las audiencias convocadas por el Ministerio de Trabajo. Esta pérdida de puestos de trabajo se suma a la creciente incertidumbre en el sector de electrodomésticos, donde la falta de inversiones y el deterioro del mercado interno continúan golpeando el entramado industrial de la región.
El contexto del consumo y la crisis industrial
El cierre de Aires del Sur refleja el impacto directo del deterioro del consumo, provocado por la combinación de bajos salarios, inflación y dificultades de financiamiento que atraviesa el país. El sector industrial advierte que la caída en la actividad y la reducción del mercado interno han llevado a diversas compañías a reducir operaciones, cerrar plantas o avanzar en concursos preventivos.
En el caso de Aires del Sur, la situación se volvió crítica debido a la caída estrepitosa de las ventas de bienes durables, un sector altamente sensible al poder adquisitivo de la población. Ahora, mientras el proceso judicial avanza hacia la liquidación de activos, persiste la preocupación por el efecto dominó sobre proveedores, distribuidores y el futuro laboral de los trabajadores afectados en un contexto de alta fragilidad económica.