Elecciones 2021

A pie de plomo: asoma una campaña más conservadora que nunca

Tanto el Frente de Todos como Juntos por el Cambio bajaron la exposición política la última semana. Fue el sello de un segundo tramo quirúrgico.
domingo, 26 de septiembre de 2021 · 10:37

Que el Frente de Todos le ganó apenas por una cabeza a Juntos por el Cambio en San Juan, está fuera de discusión. De uno y de otro lado hubo sorpresa, ninguno de los dos esperaba ese resultado ajustado. Los primeros confiaban en un número mayor. Los segundos, no imaginaban que terminarían tan cerca. Así quedó trazada la línea de largada para el 14 de noviembre. Aunque todavía poco trascendió para afuera, los últimos días en la provincia han sido febriles.

Hubo mucho análisis a puertas cerradas y las primeras conclusiones empezaron a filtrarse. No será una campaña precisamente gardeliana: ‘por una cabeza, todas las locuras’. Por el contrario, se vienen esquemas muy conservadores para evitar errores no forzados.

Hay pruebas concretas desde el arranque. Los candidatos y candidatas de Sergio Uñac se llamaron a silencio la última semana. Los que tienen función pública  -como la ministra de Gobierno, Fabiola Aubone, o la subsecretaria de Promoción de la Actividad Científica, Marita Benavente- tuvieron apariciones estrictamente institucionales. Lo político se guardó y no fue accidental. Después de la ebullición nacional que detonó el forzado cambio de gabinete, la bajada de línea local fue bajar el perfil. Queda tiempo todavía para retomar y reconducir la campaña.

Por el lado de Juntos por el Cambio también hubo sumo resguardo. No apareció un solo dirigente a contestar la pirotécnica conferencia de Consenso Ischigualasto, el miércoles pasado. El candidato a diputado nacional Marcelo Arancibia, la histórica Nancy Avelín de Cruzada Renovadora y el líder de ADN, Martín Turcumán, acusaron nuevamente al orreguismo de estar colaborando con el oficialismo. Lo hicieron con durísimas afirmaciones. Los aludidos se llamaron a silencio. Rechazaron hablar al aire ante los reiterados ofrecimientos de Canal 13  y seguramente del resto del concierto mediático local.

Entendieron que la suerte está echada y que naturalmente una parte de los 9 puntos obtenidos por la tercera fuerza van a migrar hacia la segunda, por aquello del voto útil. Esperan que ocurra así, sin más. Sin levantar la voz.

Hay una coincidencia estratégica en medio de todas las diferencias que separan a las dos primeras fuerzas en la provincia: ambos espacios dan por sentado que los votos obtenidos el 12 de septiembre son el piso para el 14 de noviembre. Solo les queda seguir escalando. Los primeros, para estirar la ventaja. Los segundos, para acortar esa distancia y, por qué no, dar el batacazo. Puede parecer una obviedad o no, dependiendo de la valoración que se haga en este escenario volátil. Habrá ajustes en uno y otro lado, luego de haber tenido el tiempo suficiente para sopesar los aciertos y errores, propios y ajenos.

El oficialismo en San Juan obtuvo unos 162.000 votos contra 142.000 del orreguismo y asociados. Con el voto en blanco reducido a una mínima expresión, apenas por encima de los 2 puntos, y un ausentismo mucho más discreto que el esperado en las PASO, el desafío se parece más a un tablero de ajedrez que a una carrera de velocidad. En cada bunker sacan cuentas sobre cómo sumar adhesiones pero también miran con el rabillo del ojo el volumen alcanzado. Un paso en falso podría costarles la elección.

 

El oficialismo

El miércoles pasado Sergio Uñac convocó a los presidentes de las juntas departamentales del Partido Justicialista, que no sean intendentes. Con los jefes comunales ya había tenido un encuentro postelectoral la semana anterior. Los escuchó a cada uno y cada una. Hicieron el repaso de los guarismos en cada distrito y llegaron a la misma conclusión de siempre: que hubo una ola nacional muy fuerte y que solo la fortaleza del gobierno provincial logró resistir aunque pagando el costo de un resultado mucho más ajustado que el pronosticado por las encuestas.

A las derrotas en Santa Lucía (quedaron 25 puntos abajo), Capital (22 puntos) y Rivadavia (13 puntos), se sumó la de Iglesia (5 puntos). Pero en los distritos donde el PJ y sus aliados son más fuertes también hubo un desgranamiento del caudal histórico. Rawson, Chimbas y Pocito fueron apenas tres ejemplos. El oficialismo logró la victoria pero con una notable disminución respecto de 2019.

‘Hicimos un pequeño resumen de lo que ha percibido cada uno, siempre con la esperanza de tratar de revertir un poquito el resultado’, dijo una fuente partidaria que asistió al encuentro en Casa de Gobierno. Como se puede apreciar, las expectativas son muy mesuradas, tanto como la estrategia para encarar el segundo tramo de la campaña.

Visto desde el Frente de Todos, alcanza con crecer lo suficiente como para neutralizar los votos que pueda incorporar Juntos por el Cambio y así llegar al 14 de noviembre con la victoria asegurada. Si la ventaja queda clavada en 5 puntos, que así sea. Si se puede ampliar, enhorabuena.

Con los presidentes y presidentas de juntas departamentales el análisis llegó a la misma conclusión que con los intendentes y el gabinete: ‘hemos ganado la elección, es una realidad’, sintetizó la fuente. Esto no implica desconocer que disminuyó el caudal de votos y que, en mayor o menor medida, afectó a todos. Algunos se desmoronaron más que otros, pero se achicaron hasta los más exitosos. ‘Eso es lo que hay que tratar de remontar un poco. Mantener o acortar’, insistió el dirigente. La cautela, como se puede apreciar, es el signo de los tiempos.

Las reservas están dadas por lo nacional. ‘Está la idea de que revertir esto en dos meses es muy difícil. Lo económico y la pandemia son variables que impactan en el humor de la gente’, reflexionó el invitado de Uñac. Independientemente de las tensiones políticas entre el presidente Alberto Fernández y la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, que pueden resultar más o menos importantes para definir el voto en la elección general, la preocupación sanjuanina gira en torno de la gestión. Si hay alivio para la gente, será más fácil pedir apoyo en las urnas. Parece bastante obvio, sin embargo no hubo acuso de recibo hasta que se conocieron los guarismos del 12 de septiembre.

‘Estamos tranquilos, entre comillas, porque el militante ha respondido. Hemos hecho todo lo que había que hacer para llevar la voz de nuestro proyecto. Hemos estado en la calle todo el tiempo. Por supuesto que tenemos que mejorar el mensaje y ser más finos en a quién buscamos ahora. El que no fue a votar’, explicó el dirigente justicialista. Con los padrones en mano verificaron entre los ausentes quiénes pueden ser eventuales votantes del proyecto oficialista, para rastrearlos y convencerlos. Vendrá una etapa muy fina y más provincializada que nunca.

El jueves hubo un encuentro importante también en el despacho del intendente de Capital, Emilio Baistrocchi. Estuvieron los cuatro presidentes de juntas departamentales que tienen asiento en la ciudad, el jefe de Gabinete Sergio Mordacci y el presidente del Concejo Deliberante Ariel Palma; además de los concejales justicialistas y bloquistas. En Capital la derrota en estas legislativas estuvo más o menos acorde a la de 2019, con una diferencia de 1 o 2 puntos solamente. En Capital Centro, por ejemplo, perdieron apenas 200 votos y es la cantidad que buscarán recuperar para el 14 de noviembre.

Los presidentes de las juntas acordaron pedir más presencia de los candidatos en el distrito. Aun perdiendo, cada punto que se sume en Capital equivale a una victoria holgada en cualquier otro departamento alejado donde el oficialismo obtiene mejores márgenes. Es un tema directamente asociado a la cantidad de habitantes de cada jurisdicción. El comicio no se define por porcentajes sino por la sumatoria de boletas.  Entonces, una derrota digna en Capital contribuye mucho más al triunfo provincial que un resultado sideral en un municipio pequeño.

 

La oposición

Juntos por el Cambio estima que le podrá sacar ‘3 puntitos’ a Consenso Ischigualasto. Todos los canales de diálogo que alguna vez estuvieron abiertos con esa tercera fuerza quedaron congelados. Si faltaba una muestra de ello, el quiebre se consumó con la conferencia de prensa del miércoles en la que Arancibia arremetió hasta contra Roberto Basualdo. Hubo además otras cuestiones que fueron lacerando las relaciones hasta el punto de no retorno.

El orreguismo y aliados calculan que su margen de crecimiento será mayor en el Gran San Juan que en el resto de la provincia y apuntarán sus esfuerzos en esa área. Descuentan que el oficialismo hará pesar su aparato de movilización en los departamentos alejados. Pero apuestan fundamentalmente a la nacionalización. Es decir, montarse más que nunca en la ola de disconformidad con la gestión de Alberto Fernández. Para ello contarán nuevamente con visitas del calibre de Patricia Bullrich y Miguel Ángel Pichetto.

‘Creo que no vamos a perder ni un solo voto. Vamos a buscar el que solito se va desgranando. Si nos alcanza para ganar, nos alcanza’, explicó una fuente de Juntos por el Cambio que se sienta a la mesa con Marcelo Orrego. ‘Al peronismo no le vamos a sacar votos. Pero si la izquierda mantiene lo que sacó en las PASO, ese voto es peronista’, calculó el mismo dirigente.

En efecto, el Frente de Izquierda Unidad obtuvo unos 7 puntos, más que triplicando su caudal histórico de sufragios en la provincia. Sin embargo ese volumen fue producto de la sumatoria de las dos listas que compitieron en la primaria, la vencedora encabezada por Cristian Jurado y la derrotada liderada por Nicolás Méndez. La pregunta siguiente es si serán capaces de retener la totalidad de los sufragios y consolidarse con alguna expectativa de competitividad para 2023. O si, por el contrario, sufrirán también el efecto del voto útil y algunos electores migrarán al Frente de Todos.

Visto desde Juntos por el Cambio, el voto de la izquierda es absolutamente incompatible con ellos. No así Consenso Ischigualasto. La fuente insistió en que son alrededor de ‘3 puntitos’ de los 9 obtenidos por Arancibia los que naturalmente deberían migrar al orreguismo en la general. Sin embargo, es simplemente una proyección. En paralelo, los ‘dinosaurios’ apuestan a seguir creciendo y dividir el escenario en tres tercios. Contra la prudencia de las dos fuerzas mayoritarias, los terceros se harán sentir con estruendo, como ya lo hicieron el miércoles pasado. Las urnas dirán cuál de todas las estrategias resultó efectiva.

Comentarios