Faltaban unos tres o cuatro días para el cierre de listas, cuando hubo una convocatoria en la Junta Departamental del PJ en Rawson. Aún sin conocer los precandidatos y las precandidatas del Frente de Todos, las cabezas del departamento más crítico e indispensable para el peronismo, se concentraron en torno de un acuerdo político de supervivencia. El encuentro se mantuvo en reserva hasta ahora.
En la sede partidaria estuvieron lógicamente el presidente de la junta, Marcos Andino; el intendente Rubén García; el Defensor del Pueblo, Pablo García Nieto; la jefa de la agencia territorial del Ministerio de Trabajo de Nación, Silvia Pérez; el ex diputado Hugo Díaz y también un extrapartidario: el secretario de Estado de Seguridad, Carlos Munisaga. Llamativamente no se sentó a esa mesa el actual legislador departamental Juan Carlos Gioja.
En esa oportunidad se sacaron algunas conclusiones y el resultado empieza a verse por estos días. ‘La idea es tener la mejor elección posible. No adelantar ninguna disputa electoral de 2023. Es defender el modelo provincial y el nacional’, explicó una fuente que presenció el encuentro. El sábado pasado el intendente García y Munisaga compartieron la inauguración de las mejoras en el edificio de la Comisaría Sexta. Ese mismo día, más tarde, se reencontraron en una caminata de campaña en el barrio Valle Grande.
Activando. Carlos Munisaga con su espacio ‘Somos Rawson’, convocó a la militancia para la campaña.
Así como están compartiendo escenarios los distintos caciques que tiene el oficialismo rawsino, también cada uno sigue obrando por cuenta propia. Todo, bajo el argumento de que tributará a la construcción global sin mezquindades anticipadas. Saben que llegará irremediablemente la tensión cuando haya que disputar el municipio en 2023. Pero antes habrá que superar esta elección de mitad de mandato.
No alcanza con ganar solamente sino que deben demostrar un poder de fuego respetable, en el principal distrito electoral de la provincia y donde el peronismo puede hacer la diferencia para compensar otros márgenes más estrechos, posiblemente en el eje Este-Oeste. Desde Santa Lucía hasta Rivadavia, pasando por Capital, el PJ podría tener mayores dificultades de acuerdo a los antecedentes.
Aún ganando, la distancia con la oposición en estos tres distritos podría resultar menos generosa que el promedio provincial. Por eso el justicialismo y aliados cuentan con el gigantesco Rawson para barrer el escrutinio. Desde el norte, el aporte de Chimbas se da por descontado. Por eso todas las miradas, por estas horas, están puestas en Villa Krause y alrededores.
Un resultado por debajo de las expectativas (siempre por encima del 50 por ciento) repercutirá no solo en Rubén García sino también en el resto de los referentes del departamento. No hay una conducción vertical sino una mesa redonda. La misma que confluyó en la junta días antes del cierre de listas. En contrapartida, el éxito electoral eventual tampoco podría ser capitalizado por el intendente de manera excluyente. Ese es el pacto que sostiene esta convivencia con tinte de tregua, para sobrevivir a la parada.
Fue en este marco que Munisaga se permitió volver a mostrar su trabajo político en el territorio, independientemente de su gestión en la Secretaría de Seguridad. Lo había hecho a comienzos de año pero le pidieron que desensille. Ahora, con la hoja de ruta mejor definida, volvió a la carga. El lunes pasado reflejó en su cuenta oficial de Facebook una reunión estrictamente política que, no obstante todo lo aclarado, recupera su identidad dentro del armado rawsino.
Publicó un mosaico con varias fotos de una reunión de su propio espacio: ‘Somos Rawson’. Fue en el Club Sport Boys, del barrio Malvinas Argentinas, donde reagrupó a la tropa para trabajar políticamente en esta campaña. Hubo militantes y banderas identificatorias del ¿munisaguismo? Difícil neologismo. En cualquier caso, ya no es el ibarrismo, aunque así haya nacido, porque Mauricio Ibarra regresó al PJ orgánico donde hoy integra la conducción del Congreso Partidario.
Munisaga preside el partido Convicción Federal (Confe), que fundó el ex intendente de Rawson cuando se apartó del PJ. El joven abogado heredó la tropa y trabajó para ser candidato a jefe comunal en 2019, pero terminó resignando sus aspiraciones por pedido de Sergio Uñac, para no dispersar más el voto de la interna entre los García (Rubén y Pablo).
El gobernador reconoció el gesto de Munisaga y lo sumó como miembro del gabinete, encomendándole nada menos que la flamante Secretaría de Estado de Seguridad. Pero sigue siendo un aliado no afiliado al PJ. Por eso su convocatoria a la junta departamental en la víspera del cierre de listas, fue también un reconocimiento peronista a la diversidad que debe convivir dentro del Frente de Todos en Rawson.
Aunque haya un acuerdo explícito de no adelantar las apetencias de 2023 hay un frágil equilibrio sometido a las ambiciones, que están cantadas. El trabajo político de Munisaga para poner en funcionamiento su propio aparato es parte de ello. El secretario de Seguridad tiene toda la vocación de ir por la intendencia de Rawson. Pero por supuesto no es el único y tendrá que medirse con sus aliados.
A la cabeza está el intendente García, quien apenas transita sus primeros dos años de gestión, le quedan otros dos más para completar mandato y ha manifestado a los cuatro vientos que quiere la reelección. Aunque llegó al poder de la mano del giojismo, tuvo algunos desencuentros y decidió construir su propio espacio desde el Palacio de Villa Krause. A diferencia de otros aspirantes, podrá exhibir materialmente lo hecho en el municipio. Está a mitad de camino recién.
También está en la nómina de pretendientes el Defensor del Pueblo, García Nieto. Ya intentó en 2019 pero cayó en la primaria. Nunca desarmó el espacio Rawson Nuevo, que siguió funcionando en paralelo a la Junta Departamental, con actividad política ininterrumpida. No solo tiene sede propia sino también militancia. Sin dudas ocupará un lugar en la mesa del consenso en un par de años.
Con el respaldo de García Nieto pero cada vez con mayores pergaminos propios, el actual presidente de la junta, Andino, emerge como la renovación. También le tocó perder la primaria de 2019 cuando era precandidato a diputado departamental. Pero tuvo revancha al coronarse en la interna partidaria del 20 de marzo de 2020, cuando el uñaquismo derrotó al giojismo. Ganó jinetas y las está ejerciendo.
Andino fue quien convocó por ejemplo al homenaje en memoria de Juan Domingo Perón el 1 de julio pasado y estuvieron todos los que hacía mucho tiempo no se veían las caras. Esa ceremonia solemne en la plaza Centenario fue, de alguna manera, el prólogo del encuentro que días más tarde se dio dentro de la junta, para firmar el pacto de colaboración por la subsistencia.
Sigue conservando su capital el diputado Juan Carlos Gioja, intendente por dos periodos entre 2011 y 2019. Aunque no estuvo en la convocatoria de la junta, sí asistieron dirigentes que podrían considerarse cercanos o que al menos alguna vez lo estuvieron: Silvia Pérez y Hugo Díaz. El hermano menor del ex gobernador José Luis Gioja sigue teniendo predicamento en la política rawsina y sus pares, en mayor o menor medida, entienden que debe ser parte del diálogo. Pero también esperan que tenga alguna aspiración para 2023.
La nómina aquí brevemente expuesta no es excluyente ni exhaustiva, pero grafica el abanico que debe coexistir forzosamente.
La instrucción es inequívoca: las internas tendrán que esperar, tratándose de una elección clave para el gobierno nacional y el provincial. Ese punto genera coincidencia en medio de los matices que presenta el escenario rawsino. Al menos en los papeles quedó clarísimo. Queda mucha campaña todavía por delante hasta el 14 de noviembre. Pasado ese día habrá bandera de largada, con o sin permiso.