ESCENARIO

El detrás de escena de la cumbre que puenteó a Buenos Aires

Generó intriga en CABA la invitación del gobernador de Misiones al de San Juan. Nueva etapa de construcción en contexto de pandemia.
domingo, 13 de junio de 2021 · 12:02

Hasta el ministro de Ciencia de Nación, Roberto Salvarezza, mandó a preguntar qué convenio habían firmado las provincias de San Juan y de Misiones el pasado 3 de junio. Puentear a Buenos Aires fue una verdadera disrupción en la tradición centralista argentina, retroalimentada por los gobernadores que semanalmente van y vienen de Balcarce 50 y alrededores. El encuentro entre el anfitrión, Oscar Herrera Ahuad, y el invitado especial, Sergio Uñac, dejó subtexto político en el año electoral.

La noticia se comunicó formalmente por los canales oficiales. Uñac viajó a Misiones para firmar un convenio de colaboración para desarrollar ‘ecosistemas innovadores’. La provincia de las cataratas es referencia en materia de tecnología aplicada a la educación a nivel nacional.  El sanjuanino por supuesto también agradeció el gesto solidario de Herrera Ahuad, de enviar 25 viviendas prefabricadas para las familias que perdieron todo en el terremoto del 18 de enero pasado.

Sin embargo, la visita de Uñac coincidió con el cierre de campaña de las elecciones legislativas misioneras. Fue justo el jueves antes de entrar en veda. De ninguna manera el encuentro institucional estuvo teñido de proselitismo. Se cuidó rigurosamente la institucionalidad. Igualmente la sola fecha fue suficiente para disparar conjeturas. No pasó inadvertido el dato para algunos medios porteños, inusualmente atraídos por la cumbre provinciana.

‘Nadie va a querer llevar a alguien que no sume’, reflexionó una alta fuente uñaquista, consultada off the record sobre el encuentro en Posadas. La invitación llegó directamente de parte de Herrera Ahuad y Uñac aceptó el convite de inmediato porque ‘tienen buena onda’. Ambos son gobernadores jóvenes y comparten una mirada recíproca acerca de que gestionan ‘provincias ordenadas’.

Uñac recibe a menudo dirigentes de otras provincias argentinas, desde intendentes hasta legisladores. Pero cada vez que sale de San Juan fija el rumbo hacia Buenos Aires, por obvias razones. Allá está el centro administrativo y político del país. Su vuelo directo a Misiones quebró esa rutina.

El promotor de la reunión fue Herrera Ahuad, pero también el exgobernador Carlos Rovira, actual presidente de la Legislatura provincial y articulador político de peso en el norte argentino. Rompió con Néstor Kirchner en 2003, dejó el PJ y fundó su partido provincial Frente Renovador de la Concordia ese mismo año.

El oficialismo misionero logró imponerse con alrededor de 47 puntos en el comicio del domingo 6 de junio, contra magros 25 puntos de Juntos por el Cambio. Peor aún le fue al Frente Encuentro Popular Agrario y Social, identificado con el kirchnerismo, que apenas logró el 14 por ciento.

De raíz peronista pero con fuerte impronta federal, Rovira renovó credenciales. E hizo a un lado a los grandes polos que se disputan el poder a nivel nacional. También ofició de anfitrión para Uñac. Tuvieron una extensa reunión, de unas tres horas, de la que nada trascendió. Solo especulaciones fundadas en el contexto político que atraviesa el país.

Un referente del uñaquismo consideró que tanto Herrera Ahuad como Rovira, que no tienen pertenencia política con el Frente de Todos, están apuntando a tejer un entramado provincial. Caso contrario, podrían haber apostado a convocar a un ministro nacional para apuntalar el último tramo de la campaña, como tantas veces se hizo en el resto del territorio argentino. Sin embargo, optaron por una figura del peronismo que tiene gravitación en la liga de gobernadores. Es una pata justicialista, sí, pero con tonada del interior.

Uñac viajó acompañado por la ministra de Turismo y Cultura, Claudia Grynszpan; la viceministra de Ciencia, Marita Benavente; y el secretario privado del gobernador, Luis Rueda. Fue una comitiva importante por el contenido de cada área, pero también por el matiz político de cada uno de ellos.

Benavente tiene una explícita correspondencia ideológica con el kirchnerismo, aunque su trabajo se ha encuadrado decididamente en la estructura que responde al gobernador. Rueda es el presidente del bloquismo, el principal socio del PJ en el Frente de Todos en San Juan, además de un partido provincial centenario, reconocido por su historia en el resto de las provincias.

La de Misiones fue la primera elección del año, además de la primera en contexto de pandemia en Argentina. Al mismo tiempo significó el reentré de Uñac en su estrategia de construcción por afuera de los límites sanjuaninos. Ya tuvo un rol muy activo en la liga de gobernadores justicialistas durante la presidencia de Mauricio Macri. Desde ese espacio apoyaron la candidatura de Alberto Fernández. Tres meses después del cambio de mando llegó la pandemia y todos los planes tuvieron que acomodarse a la nueva realidad.

Los contactos se mudaron a las plataformas digitales. Uñac se autoimpuso una reclusión en la provincia como escudo contra el contagio. Solo rompió el aislamiento para regresar a Buenos Aires, porque las gestiones cara a cara son insustituibles. El capítulo Misiones posiblemente tenga su correlato hacia adelante. No debería sorprender que el pocitano vuelva a diversificar sus destinos.

El contacto punto a punto entre San Juan y Misiones provocó la inquietud del ministro Salvarezza, atento a que el motivo central –expuesto en los comunicados oficiales- fue un convenio del área científica. La consulta del funcionario albertista llegó a oídos locales. Lo confirmó una fuente de gobierno que tiene oficina en el Centro Cívico.

¿Tiene sentido reeditar la liga de gobernadores justicialistas si el presidente de la Nación es el conductor del partido? Visto desde ese punto de vista, no. No están pensando en principio en reflotar aquella organización conceptual que convivió con el macrismo, como oposición. Pero sí empieza a asomar alguna intención de ‘contrapesar’, según analizó un dirigente que habla a  menudo con Uñac.

Fernández es porteño y aunque tiene un marcado discurso federal, inevitablemente su mirada está teñida por su cuna. Además, suelen pesar más las urgencias del epicentro político del país. El kirchnerismo tiene hoy más que nunca su asiento en el AMBA, con Axel Kicillof como mayor apuesta en términos de gestión y proyección. Frente a ese eje, aparecen las regiones y atisbos de liderazgos.

No hay pretensiones de rivalizar sino de ganar una posición relevante en el esquema nacional. Quedan al menos dos años y medio de gestión hasta concluir mandatos y proyectos políticos más allá de 2023. Cuesta tener voz en el concierto federal y las credenciales ayudan. Hombro con hombro, los gobernadores se fortalecen mutuamente.

La pandemia reacomodó las perspectivas. Los mandatarios provinciales tuvieron que mirar mucho más hacia sus territorios, incluso pensar en restricciones interjurisdiccionales, cierres, sobrellevar el conflicto del transporte de alimentos y otros insumos básicos en el momento de mayor incertidumbre. Buenos Aires quedó más lejos que nunca. ‘Esto va a desembocar en vínculos, negociaciones más fuertes’, consideró la misma fuente uñaquista.

El protagonismo de los gobernadores se presenta como una de las cartas fuertes para acometer las elecciones legislativas nacionales. La provincialización de la próxima campaña está cantada desde el momento mismo en que Uñac puso su propia gestión en modo plebiscito. También empujó a los intendentes a comprometerse y medirse con la misma vara.

Los resultados de las primarias del 12 de septiembre y las generales del 14 de noviembre serán ordenadores. Los comicios intermedios siempre funcionaron como parámetro para comparar los rendimientos de cada distrito. Pero en esta circunstancia, definida por la pandemia, la posta tendrá más relevancia que nunca antes.

El presidente Fernández transita por un momento de baja popularidad luego de haber tocado una cima de alrededor de 70 puntos de aprobación, en los primeros tiempos del Covid 19. Los gobernadores se convirtieron en un puntal para la gestión nacional. El reconocimiento desde la Casa Rosada llega en forma de programas federales, fondos para obra pública y especialmente viviendas.

Pero también hay acción por afuera de Buenos Aires. Los misioneros dieron el primer paso y Uñac hizo lo suyo. El pocitano encarna una de las versiones de la renovación del PJ sin parentesco con el kirchnerismo. Tiene buena relación con La Cámpora y con el Instituto Patria, pero no pertenece a ese espacio. Eso representa, frente a una expresión absolutamente identificada con Cristina como Kicillof. Si el futuro del oficialismo está en compatibilizar a unos con otros, solo el tiempo podrá decirlo.

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