La conclusión más optimista que sacó el PJ en Rivadavia fue haber consolidado un piso electoral de unos 20.000 votos en las elecciones legislativas del pasado 14 de noviembre. Quedaron muy por debajo de Juntos por el Cambio, alrededor de 13 puntos. Pero en el contexto que sucedieron los comicios el saldo pudo haber sido mucho peor. Sin embargo, más allá de la lectura positiva (y discutible) se encendió la alerta temprana para encarar el 2023 con alguna perspectiva de competitividad.
En números duros, el Frente de Todos no alcanzó los 20.000 votos. Esa cifra surgió de un redondeo más que generoso. Según el escrutinio oficial, el PJ y sus aliados sumaron 18.633 votos, contra 26.615 de Juntos por el Cambio. Esos casi 8.000 votos de diferencia en el cuarto padrón más importante del Gran San Juan detrás de Rawson, Capital y Chimbas, también tuvieron un diagnóstico interno.
Una alta fuente del peronismo rivadaviense confesó para esta nota que el objetivo era sostener el resultado de las primarias (derrota categórica). Si se podía, sumar algún voto más. Esa aspiración tan conservadora tuvo una alta dosis de realismo. Tomaron nota de que el contexto nacional y provincial era adverso. Desde esa perspectiva, en la Junta Departamental del PJ que lidera Ruperto Godoy rescataron los ‘casi 20.000’ votos alcanzados como ‘un capital político para nada despreciable’.
Sin embargo, apenas sirve para diseñar una estrategia electoral que permita mínimamente soñar con retornar al municipio en 2023. En frente está Fabián Martín, un intendente reelecto con altos niveles de aprobación y un banco de suplentes robusto, que incluye desde el diputado departamental Sergio Miodowsky hasta el presidente del Concejo Deliberante, Juan Cruz Córdoba, y la diputada proporcional Nancy Picón. Entiéndase esta enumeración como no exhaustiva, sino apenas indicativa de los nombres más prominentes.
Igualmente la imposibilidad de ir por otro periodo consecutivo para Martín abre una ventana para el peronismo y aliados, que se despidieron del poder municipal en 2015, cuando perdió Ana María López de Herrera en su intento de conquistar un segundo mandato. La primera necesidad manifiesta por el PJ rivadaviense es que el gobierno nacional consiga recomponer su relación con la clase media. Si bien el departamento es muy diverso y en su territorio conviven sectores de ingresos altos, medios y bajos, hay un predominio muy visible en las avenidas Libertador e Ignacio de la Roza.
Recordó un veterano dirigente del PJ rivadaviense, que tanto Elías Álvarez como Ana María no tenían perfiles demasiado compatibles con el votante promedio del departamento. El primero, por ser un reconocido peronista histórico, un doctrinario. La segunda, por su vasta trayectoria de sindicalista combativa. Sin embargo lograron victorias apalancados por un clima económico favorable que incidía en el humor social. Los sectores medios tenían capacidad de consumo y de ahorro. Hoy esa carta no está y revertirlo excede ampliamente lo provincial.
Desde el martinismo contestarán que la gestión municipal desde 2015 en adelante hizo la diferencia y que aún con un gobernador muy fuerte lograron retener la comuna en 2019. Martín consiguió lo que Álvarez y López de Herrera no pudieron: una reelección.
Martín consolidó su propio bastión. En 2023 tendrá una prueba de fuego, como la tuvo Marcelo Orrego en Santa Lucía en 2019, cuando pudo coronar a su hermano Juan José como sucesor y retuvieron el municipio por holgado margen. Ahora le tocará a Rivadavia definir la continuidad o no de Producción y Trabajo, transformándolo en un departamento ‘intocable’ para el peronismo.
Los nombres en danza
En el Frente de Todos hay un reconocimiento de las dificultades que enfrentarán en 2023. A diferencia de 2019, Godoy se autoexcluyó de la carrera de posibles candidatos a intendente. Su rol estará direccionado a compatibilizar las diferentes corrientes internas. No será una tarea menor. El punto de partida, que está alentando desde ahora, es apostar a las caras nuevas, entendiendo que es la demanda del electorado. Sin embargo, los jóvenes también tienen sus bemoles.
Entre los nombres potenciales aparece el del concejal justicialista Leonardo Lorenzo. Su mayor atributo es su pertenencia a la Junta Departamental del PJ. Tiene ascendencia dentro de la estructura orgánica. Luego construir una candidatura es bastante más complejo que atar el consenso interno. Pero lo partidario es un primer paso. Puede considerarse como un dirigente inscripto en el uñaquismo.
También tendría intenciones de repetir candidatura Raúl Alonso, actualmente a cargo de la Dirección de Políticas para la Equidad, que depende del Ministerio de Desarrollo Humano. De los tres precandidatos que ofreció el Frente de Todos en Rivadavia en 2019 fue el menos votado. En aquella PASO se impuso Marcelo Delgado y segundo quedó Godoy. Sin embargo, el tercero nunca colgó las aspiraciones. Las tiene intactas.
Una cosa lleva a la otra. Por el momento en la Junta Departamental no cuentan con que Delgado haga una nueva irrupción en el tablero con intenciones de candidatura. Sin embargo, es una figura que no se puede descartar anticipadamente.
En Rivadavia también tiene su ámbito de actuación el saliente diputado nacional Francisco Guevara. Hizo una carrera meteórica en sus dos años de legislador del Congreso y cobró particular protagonismo al ser el único que votó a favor del aborto legal. En la Junta Departamental del PJ le achacan no tener despliegue territorial. Esa podría ser su apuesta en 2022, afincarse en el distrito de modo preparatorio para 2023. Su mirada estuvo siempre en lo municipal. Tanto fue así que abrió una oficina a pocos metros de la Intendencia, sobre avenida Libertador frente al Hospital Marcial Quiroga.
El giojismo también tiene un referente joven dispuesto a dar batalla. Fue asesor de Daniel Tomas y colaborador permanente en la Fundación San Juan de la Frontera, que hoy reflotó. Se trata del abogado Facundo Perrone. Tiene diálogo directo y frecuente con José Luis Gioja. En la primaria de 2019 declinó su precandidatura luego de una reunión con Sergio Uñac en Casa de Gobierno. Fue finalmente cabeza de lista de concejales de Godoy y les tocó perder.
Trascendió de fuentes calificadas que el propio Godoy le pidió a Perrone que se acercara a Lorenzo, para iniciar un diálogo político tendiente a compatibilizar intereses. Pero el giojista se mostró reacio por el momento.
Perrone está muy atado a la estrategia que defina el giojismo a nivel provincial. Y eso está todavía muy verde. Sobre todo teniendo en cuenta que es casi un hecho la eliminación de las PASO para 2023 por decisión de Uñac, pero todavía no se sabe cuál será el mecanismo sustitutivo que permita la participación de más de una lista. Una alternativa serían las colectoras. Otra, menos presentable, sería la extinta ley de lemas.
Colectoras o lemas
En la primera hipótesis, las colectoras, podrían coexistir varias listas municipales compartiendo boleta con el mismo candidato a gobernador. Pero competirían entre sí, restándose mutuamente el eventual efecto arrastre de lo provincial. En la segunda hipótesis, cada lista conforma un sublema. Los votos de los competidores internos se suman entre sí y se termina imponiendo el lema que haya alcanzado el mayor porcentaje. Es un embrollo que funcionó en San Juan en los años ’90 y que todavía subsiste por ahí en algún rincón del país.
Uñac convocó a los intendentes de su espacio a una reunión en Casa de Gobierno el pasado viernes al mediodía. Ahí les ratificó que la eliminación de las PASO es irreversible, según publicó Diario de Cuyo. De todas maneras, ya era un asunto cantado.
El lunes posterior a las elecciones, el 15 de noviembre, el propio Uñac dijo en Radio Sarmiento que impulsará la supresión de las primarias. A esta altura no hay misterio. Sí queda un margen de incertidumbre sobre la modalidad que sintetizará en una sola fecha, en la general, las distintas listas que compitan dentro de un mismo frente por el mismo cargo. El detalle, claramente, se develará recién bien entrado el año que viene.
Para la conducción del peronismo en Rivadavia el 2023 será clave y los precandidatos serán interpelados: ¿qué pesará más en su decisión? ¿La vocación de ganar o los alineamientos provinciales con los ‘ismos’? Por ahora la respuesta tiene muchos puntos suspensivos.
Tratándose del cuarto padrón más importante del Gran San Juan, Rivadavia no le resultará para nada indiferente al esquema provincial del oficialismo y la oposición. Una victoria o una derrota holgada, necesitará muchos votos de departamentos periféricos para compensar ese resultado. Una prueba de ello quedó marcada el 14 de noviembre.