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LA OPOSICIÓN

Explosivo: los radicales impulsan un acuerdo con peronistas para 2023

Hay un fuerte debate interno con voces a favor y en contra, pero la conducción es proclive a la apertura en lo nacional y en San Juan.

Por Daniel Tejada

Más allá del resultado de las elecciones legislativas de este domingo, la Unión Cívica Radical incuba por estas horas un debate interno que empieza a levantar temperatura y está directamente referido a 2023. Un sector de la conducción partidaria tanto a nivel nacional como a nivel provincial impulsa un acercamiento a referentes del peronismo, con la intención de construir una coalición de gobierno para eventualmente asumir el poder dentro de dos años. Por supuesto, la discusión empezará a derramar hacia el resto del Frente Juntos por el Cambio.

Entre los defensores de esta nueva versión de la transversalidad figuran nada menos que el presidente del partido a nivel nacional, Alfredo Cornejo, y el presidente en San Juan, Antonio Falcón. Sin embargo, tratándose de una fuerza muy horizontal y cultora del debate, también hay sectores muy reactivos a una alianza con el peronismo no kirchnerista.

Efectivamente, la iniciativa de ampliar la alianza hacia referentes del Frente de Todos genera fuertes resistencias dentro de la UCR. Es previsible que cuando la discusión se extienda hacia Producción y Trabajo, el PRO y el resto de los socios de Juntos por el Cambio haya chispazos. Entonces puede entenderse la anticipación con que el asunto empieza a tratarse. Correrán ríos de café hasta alcanzar algún acuerdo a futuro, si acaso fuera posible.

Habrá que convencer, en primera y última instancia, a Marcelo Orrego. El santaluceño es señalado como el candidato a gobernador del espacio y ha demostrado tener la última palabra al momento de admitir o repeler nuevos comensales en su mesa. La fallida negociación con Consenso Ischigualasto es la mejor prueba de ese poder de veto que ostenta el diputado nacional.

Una alta fuente radical reveló que hay satisfacción porque están ‘sobrados’ de candidatos presidenciales, con el jefe de Gobierno Porteño Horacio Rodríguez Larreta a la cabeza. Sin embargo, el antecedente de Cambiemos está pesando a la hora de planificar a futuro. El portavoz de la UCR lo sintetizó con claridad: ‘no sé si se puede gobernar con el peronismo, sí sé que no se puede gobernar contra el peronismo’.

Esa definición sorprendió tratándose de uno de los dirigentes más combativos que tiene el radicalismo sanjuanino: ‘yo no me anoto en el gorilismo por el gorilismo mismo’, remató. Como es sabido, la expresión se refiere al antiperonismo histórico que hoy al menos un sector de la UCR intenta derribar por puro pragmatismo. El único límite que ponen es Cristina Fernández de Kirchner y, en consecuencia, La Cámpora. De ahí en adelante, todo es posible.

Incluso hay conversaciones muy reservadas entre uno y otro lado de la grieta. Aunque parezca increíble, estuvo sucediendo durante la campaña legislativa. Quienes se dedican al armado político saben que desde este lunes 15 de noviembre el reloj empezará la cuenta regresiva y al cabo de un año habrá que tener las definiciones más o menos encauzadas para acometer la elección presidencial. Y la de gobernador también.

Una alta fuente del entorno de Falcón reveló que está sufriendo algunos embates internos por su militancia a favor de una gran coalición en 2023, que incluya a una parte del peronismo. Hay una diferencia de base con la propuesta de Mauricio Macri, que impulsa un modelo de acuerdo legislativo para 2023. El expresidente no compartió fórmula en 2015 y el gabinete nunca tuvo un espacio destacado ni siquiera para los aliados de Cambiemos. Aparentemente Rodríguez Larreta ofrecería una mayor apertura. 

Falcón, como el mendocino Cornejo, entienden que llegó la hora de imprimir la coalición también en el Poder Ejecutivo. Una propuesta semejante en tiempos de grieta parece inalcanzable. Pero la idea está instalada y silenciosamente va ganando espacio al menos en las conversaciones preliminares.

El principal argumento radical para sostener esta iniciativa es que la última vez que gobernó un partido solo fue en 1983. Desde 1989 en adelante siempre hubo alianzas que fueron exitosas en lo electoral pero luego sufrieron en la gestión. No se trata de un análisis sanjuanino sino de una perspectiva que empieza a bajar desde Buenos Aires hacia las provincias que se sintetiza así: ‘paremos el gorilismo por el gorilismo mismo’. Palabras textuales.

‘Hay gente buena y mala en todos lados. No se llega al Pacto de la Moncloa charlando un ratito, sino compartiendo las responsabilidades, porque la mano está insostenible’, reflexionó el dirigente. Tal vez alentados por el resultado de las primarias del 12 de septiembre estén viendo altas chances de una victoria en 2023. Claro que nadie puede dar por ganada una elección con dos años de antelación. Pueden suceder muchas cosas en el medio. Pero lo que está en debate es la perspectiva para encarar el armado, que no se agote en las urnas sino que tenga continuidad una vez en el gobierno.

Le sucedió al radicalismo que pagó el costo de ir a la cola del macrismo entre 2015 y 2019 en lo nacional. Un trato similar tuvo el partido centenario con los socios locales en 2019, cuando prosperó la alianza del Frente Con Vos. Perdieron la única banca que tenían en la Legislatura, con Eduardo Castro. En la fórmula de diputados nacionales en 2021 solo les quedó el tercer puesto, para la albardonera Alejandra Leonardo.

Si bien hacia afuera la conducción radical ha disimulado la incomodidad por quedar relegada en las listas, hacia adentro y con los micrófonos apagados el asunto es tan evidente que resulta inocultable. Pero ese disconfort queda relegado a un segundo plano, cuando aparece en el horizonte la posibilidad cierta de volver al poder dentro de dos años en lo nacional y aspirar, por primera vez en 20 años, a regresar al gobierno provincial. La última vez que estuvieron en Paula y Libertador fue con la Alianza entre 1999 y 2003, con crisis y juicio político a Alfredo Avelín de por medio.

‘Somos socios, le guste a quien le guste. No hemos sido disonantes’, advirtió el dirigente radical. Curiosa enunciación, porque desnuda que puede haber quienes todavía menosprecien la participación de la UCR en el frente. También pone en valor la conducta que siempre tuvieron para mantener la coalición. No fue desinteresado, en absoluto. Siempre estuvo nítido el objetivo de mediano plazo.

Independientemente del resultado de este domingo, el radicalismo considera que quedarán sentadas las bases de una mayor competitividad para 2023. Incluso terminando por debajo del oficialismo, pero por un margen estrecho como sucedió en las PASO. Esto aceleró las conjeturas. ‘Todos estamos pensando en el lunes’, indicó la fuente. Por supuesto nadie lo diría con esa soltura delante de las cámaras de televisión, porque resulta políticamente incorrecto. Ante todo, la consigna implícita es mantener la cautela. Medir las declaraciones. Minimizar los errores, toda vez que hay viento a favor.

En lo provincial, Orrego consolidó su liderazgo al momento de definir a quiénes aceptaba y a quiénes no en su frente electoral. También lo hizo cuando consiguió cerrar una lista de unidad encabezada por una histórica de Producción y Trabajo, como Susana Laciar, desplazando al resto de los socios a un segundo plano. Incluso, logrando que Rodolfo Colombo resignara sus aspiraciones y declinara la intención original de presentar interna en sociedad con los radicales. El santaluceño quedó a la cabeza del espacio de manera indiscutida.

Su suerte dependerá también de la que le toque al gobernador Sergio Uñac, en un contexto nacional difícil. Funcionará como los dos platillos de una balanza: en la medida en que suba uno, bajará el otro. El desembarco empecinado de líderes nacionales de Juntos por el Cambio no fue una circunstancia aislada para la campaña legislativa. Hay intenciones de mantener ese contacto territorial en adelante, seguramente con menor intensidad pero sin descuidar la presencialidad. ‘Los vas a ver caminando, van a venir a las provincias’, confirmó la fuente.

El norte está puesto en jugar en equipo, aunque haya que disimular los roces. Y ese equipo debiera tener lugar para nuevas incorporaciones, visto desde la perspectiva de la conducción radical. La sociedad con Consenso Ischigualasto prácticamente está descartada luego de la explosiva campaña de Marcelo Arancibia, que criticó a Juntos por el Cambio con la misma fiereza que al Frente de Todos. No habría camino de retorno con él, aunque la UCR mantiene el vínculo intacto con la Cruzada Renovadora, vía Alfredo Avelín Nolléns.

La incorporación de peronistas es apenas un esbozo. Un borrador. No termina de cerrar ni siquiera dentro del radicalismo, aunque las conducciones partidarias lo están trabajando. Incluso, apelando a una frase prestada: ‘unidad hasta que duela’.

 

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