CUARENTENA OBLIGATORIA

En privado, el gobierno tuvo que salir a calmar a los empresarios

Aunque la cosecha sigue, hay industrias fuertemente afectadas porque solo podrían funcionar con muchos trabajadores en un mismo galpón.
domingo, 22 de marzo de 2020 · 14:05

Por Daniel Tejada

Canal 13 San Juan

“Primero está la vida y después el beneficio”. Con esa máxima, el ministro de la Producción, Andrés Díaz Cano, encaró a los industriales angustiados por la parálisis de su actividad. La imposición de la cuarentena los pone en una situación extrema. De la única manera que podrían funcionar es con un centenar de trabajadores dentro de un mismo galpón. Hasta que se levanten las restricciones sanitarias será inviable retomar el ritmo.

Hay una afectación global de la actividad productiva, a excepción de la alimenticia. Por estas horas continúa la cosecha de uvas con absoluta normalidad y las bodegas continúan elaborando vino y mosto sin alteración. De la misma manera se está llevando adelante la cosecha de aceitunas. Está finalizando la cosecha de tomate y empezando la de ajo y cebolla, enumeró una fuente calificada de la cartera que conduce Díaz Cano.

El contraste con la parálisis del resto del aparato industrial es notable. Sin embargo, no hay demasiadas respuestas para ofrecer, hasta tanto haya un panorama claro llegado el 31 de marzo. Esa línea trazada directamente por la Casa Rosada en términos de cuarentena, es la que ha tomado a rajatabla el gobierno de Sergio Uñac para evitar sacar conclusiones apresuradas y tomar decisiones equivocadas.

“Yo creo que hay que esperar. No hay que aventurarse a nada. Hay que ver hasta cuánto nos dura esto. Hasta cuándo van a estar paradas las actividades productivas, que por ahora será hasta el 31. Ahora sería prematuro decir algo”, se escudó una alta fuente de gobierno, consultada específicamente sobre el panorama económico afectado por la pandemia.

Esto no implica que haya un congelamiento en las gestiones políticas. Por el contrario.  El viernes por la tarde, en el primer día de cuarentena obligada, el ministro de Desarrollo Productivo de Nación, Matías Kulfas, se comunicó personalmente con su par sanjuanino para adelantarle que estaba a punto de ser firmado un anexo del decreto de necesidad y urgencia del presidente Alberto Fernández, para sumar más actividades a la lista de excepciones. Esto sería a pedido de los gobernadores.

En realidad, Kulfas le estaba contestando una llamada que le había hecho más temprano Díaz Cano y que no había podido responder. Entre las actividades para exceptuar de la cuarentena a través de ese anexo aparecía la minería. Detrás de esa gestión hubo otro sanjuanino, funcionario de primera línea del Ministerio de Desarrollo Productivo: Alberto Hensel.

Habría que conocer los detalles finos acerca de cómo volvería la actividad minera, con qué restricciones y limitaciones. En la previa, el jueves 19 de marzo había comenzado la desconcentración en los campamentos, a pedido del Poder Ejecutivo Provincial como medida de protección para los trabajadores. Se resolvió de manera inmediata que queden guardias mínimas en los proyectos mineros a fin de velar por el control ambiental de cada mina.

Para la minería podía tomarse como antecedente la excepción que hizo el DNU de Fernández, al permitir “guardias mínimas que aseguren la operación y mantenimiento de yacimientos de petróleo y gas”. Sin embargo, el sábado se conoció el decreto que habilitó únicamente guardias mínimas en los emprendimientos mineros para garantizar el monitoreo ambiental.

El otro aspecto que genera preocupación es el del comercio. “No tenemos un panorama. El consumo por ahora ha disminuido porque está cerrado todo, pero si continúa la cuarentena no sé qué va a pasar. Hay una incertidumbre”, reconoció un alto funcionario con reserva de identidad y con notable cautela.

Sin embargo, la actitud del sector mercantil ha sido menos conflictiva a los ojos del gobierno. Hubo una inmediata predisposición para avenirse a las reglas de la emergencia sanitaria, aún pagando el costo de vender menos o, incluso, de tener que cerrar si su rubro no es el de los alimentos o medicamentos.

“Lo importante es que los empresarios entiendan que primero está la vida y después el beneficio”, insistió el ministro Díaz Cano. Una fuente cercana indicó que la frase estuvo especialmente dirigida a un sector de las industrias, que parece mucho más inquieto que el resto del arco productivo por el impacto que tendrá innegablemente la cuarentena en los balances.

A las cero horas del viernes la cuarentena obligatoria cambió las reglas de juego drásticamente. Hasta la jornada anterior, con restricciones, hubo acciones políticas y económicas para amortiguar el impacto en el sector productivo.

El martes 17 de marzo el ministro de Economía, Martín Guzmán, y Kulfas, anunciaron una batería de medidas de contención, como la eximición temporaria del pago de cargas patronales para el sector de la hotelería, la gastronomía y el turismo, y la reactivación del programa REPRO por el cual el Estado colabora con las pymes para el pago de salarios.

El día después de los anuncios de Guzmán y Kulfas, el presidente de la Unión Industrial de San Juan, Hugo Goransky, pidió públicamente medidas similares para todo el sector y no solamente para el hotelero, gastronómico y turístico. Lo hizo en adhesión a un documento elevado por la Unión Industrial Argentina. El texto se elaboró en torno a la idea de reducir la presión fiscal porque en pocos días llegará el momento de liquidar salarios pero sin los ingresos esperados.

Igualmente, Goransky puso esmero en aclarar que el criterio que prima es cuidar a los trabajadores. Hasta entonces era una cuestión únicamente para los considerados grupos de riesgo: mayores de 60 años, embarazadas y personas inmunodeprimidas. Los empresarios solo debían dispensar a esos segmentos. Pero a las cero horas del viernes, esa discriminación se terminó y se universalizó el aislamiento para todos. En términos económicos, el cuadro se complicó más.

Mientras Guzmán y Kulfas hacían sus anuncios, esa misma tarde el ministro de Agricultura de Nación, Luis Basterra, abrió un espacio en su agenda y su despacho exclusivamente para los sanjuaninos. Recibió al gobernador Sergio Uñac, a su ministro Díaz Cano, y a los presidentes de la Federación de Viñateros, Eduardo Garcés, y de la Asociación de Viñateros Independientes, Juan José Ramos. También estuvo presente otro sanjuanino, Marcelo Alós, recientemente designado como secretario de Alimentos y Bioeconomía de Nación.

Según dijo Ramos, el encuentro se debió realizar “silla por medio” y  Basterra se mostró muy receptivo de los planteos acerca de posponer la fecha de liberación de los vinos nuevos, del 1 de junio al 31 de agosto. Además, los viñateros le pusieron la queja porque hasta el momento no habían podido sentarse cara a cara con el presidente del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), el mendocino Martín Hinojosa.

Las urgencias de la vitivinicultura pasaron a segundo plano el viernes al menos. Ese día Hinojosa utilizó su cuenta oficial de Twitter para anunciar que “el INV destinará el total de vinos intervenidos para fabricar alcohol en gel”. La meta será fabricar aproximadamente cuatro millones de frascos de gel con fines benéficos, según publicó el funcionario. La coyuntura puso al instituto a trabajar en el combate al Covid-19. Los planteos viñateros, en consecuencia, tendrán que esperar.

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