ELECCIONES 2019

En Mendoza si se puede: esto fue lo mejor del debate de los candidatos

En el debate organizado por los empresarios, los candidatos no se arriesgaron mucho y pasaron malos momentos con errores conceptuales. El petróleo y la minería volvieron a ser temas recurrentes dentro de la discusión productiva.
viernes, 20 de septiembre de 2019 · 10:51

La industria del conocimiento genera valor en el mundo de la informática; pero también en el cine, en las artes, en los videojuegos. En la gestión del Estado, de las empresas. Si hay algo que incentiva de ese camino es la diversidad de empleos que se generan y el valor que tienen, por ejemplo, áreas del conocimiento que estaban relegadas de la matriz productiva: series basadas en grandes relatos épicos, que recobran clásicos de la literatura. Juegos que apelan a debates filosóficos y que requieren de intelectuales de primera línea para armar sus argumentos. Músicos que le ponen talento a esos productos. Sin embargo, en Mendoza ayer se puso en valor que para ingresar a ese mundo hay que enseñar programación en las escuelas y no literatura. No habla mal solamente del candidato que lo dijo, que fue Rodolfo Suarez, sino del futuro que puede venir. Para él, la industria del conocimiento es solo la programación. "No tenemos que enseñar literatura del siglo XVIII, sino programación", dijo el candidato radical.

A su lado, Anabel Fernández Sagasti decía que su principal política será crear empleo. Como si fuera producto de arte de magia, la candidata del frente Elegí dice que creará trabajo de inmediato. Probablemente confunde un deseo, crear trabajo, con lo que debía ser su respuesta: cómo hacerlo; eso es justamente lo que se espera de alguien que quiere gobernar. No es la primera vez, pues en cada oportunidad ella y sus colegas candidatos glosaron una larga lista de expresiones de deseo.

Pero si para algo sirvió fue justamente para entender el vacío que hay detrás de muchas de esas consignas. No porque quienes preguntan y quienes escuchan las respuestas tengan la verdad. Pero al menos buscando alguna sorpresa. No la hubo. Así como Anabel propone “crear trabajo” y Suarez subestima la literatura como herramienta, ninguno logró.

Los dos candidatos de los partidos grandes no lograron salir de su cascarón. Fernández Sagasti con la hiperdependencia futura de la Nación. Tanto, que hasta cansó en la redundancia de la frase forzada “prender la economía”, que en realidad acuñó como eje Alberto Fernández. Y Suarez con la idea de continuidad y nada más: para él Cornejo es el mejor gobernador de la historia y su propuesta es tratar de continuar ese camino.

José Luis Ramón intentó ser disruptivo, pero también tropezó con sus propias muletillas. Puso como ejemplo a seguir a dos gobernadores conservadores en lo político, como Emilio Civit y Francisco Gabrielli, y buscó provincializar su visión de la política. Noelia Barbeito fue coherente en su intransigencia. No aspiran al poder, sí a tener representatividad en la Legislatura. Protectora y el FIT, así quedó claro en el debate, tienen su propia pelea por “opuestos”, aunque comparten algunas banderas como la antiminería.

Aunque el debate fue abierto, estuvo convocado por los empresarios y las preguntas apuntaban a despejar dudas específicas de ese sector. Por eso algunas consultas eran “hiper específicas”. Las respuestas y los discursos de los candidatos, igual de generalistas. Con yerros y gags. Como Ramón citando a Suarez como el “futuro (gobernador)”. O Suarez diciendo que la justicia era más lenta, aunque quería decir otra cosa.

Con algunos temas, podrían taparse los nombres de quien lo dice  y se confundirían. Suarez y Sagasti hablan de vaca muerta como si fuera un distrito (y no una roca hundida a más de 2 mil metros de profundidad), de minería y de la "industria del conocimiento". Pero sin seducir, siquiera con creatividad discursiva.

La incomodidad al poder

Los candidatos no se sienten cómodos enfrentándose. Habrá tres debates más en medios y se negaron a entrevistas conjuntas a fondo con especialistas.

Antes de asumir, Cornejo tuvo varios gestos de humildad. Se preparó políticamente y trazó un diagnóstico. Sabía que no podía aspirar a grandes logros y admitió que el suyo sería un gobierno de transición y aspiraba a que quien lo sucediera luciera más. Pues tras escuchar a los candidatos, quizá Cornejo no haya tenido razón.

(Fuente: MDZ)