Desde un principio, exhibía el cuadro de Evita a las cámaras que se encontraban en los exteriores del Estadio Aldo Cantoni y las cámaras la mostraban constantemente cuando ella estiraba sus brazos hacia arriba para mostrarlo. Su único objetivo era que Cristina Fernández de Kirchner lo pudiera mirar y tocar.
Y así fue. En realidad, pasó algo mejor de lo que creía esa simpatizante peronista. Cristina salió al escenario exterior, comenzó a hablarle a sus seguidores y, luego, la miró a Patricia y le dijo: "A vos te estuve observando todo el tiempo a través de las pantallas, a ver pasame el cuadro", le dijo.
Con mucho gusto, la señora se acercó al escenario y, con la ayuda del público, ese cuadro de Evita pudo llegar a las manos de Cristina Fernández, tal cual quería Patricia. Lo observó con atención, lo acarició, habló un poco de Evita y luego se lo devolvió a su propietaria.
En primera persona, Patricia contó el inolvidable momento que le tocó vivir, lo emocionante que fue para ella, la historia del recuadro y dio su mirada acerca de las futuras elecciones presidenciales: