Ya se sabe que Sergio Uñac vota en la escuela donde pasó su infancia correteando y donde su padre Joaquín, que fue intendente, también emitía su voto, al igual que gran parte de su familia. Pero sin duda la proximidad y escenas de contacto cercano se dan cada vez más intensas cuando llega el pocitano a visitar las urnas en la Antonino Aberastain.
Las mujeres del PJ principalmente son apoyo incondicional de Uñac y le preparan el mate amargo y el biscochuelo para esperarlo, lo que ellas consideran paso obligado y una cábala para Uñac al dejar el edificio escolar.
María Luisa Martin es la encargada de la escuela y su función partidaria la ejerce hace 20 años. Contó las anécdotas que incluyen cómo votaba don Joaquín.
También se le acercaron a Uñac madres con chicos y obreros, jóvenes y todos buscando la selfie o la foto con la familia completa a la que Uñac accedió gustoso, mechando con uno que otro chiste que se permitió hacer sobre los niños o algunos ocasionales ciclistas que pasaban por la calle.
Pero sin duda los mayores se acuerdan bien de ese chico que luego creció y se convirtió en gobernador, vecinos de toda la vida o afiliados históricos del PJ como doña Nelly o don Bernardo que pese a ser octogenarios y costarles el paso se acercaron a saludarlo y consiguieron un abrazo largo.

