Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner obtuvieron este domingo una clara victoria, en la primera vuelta de las elecciones presidenciales.
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SUSCRIBITEAlberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner obtuvieron este domingo una clara victoria, en la primera vuelta de las elecciones presidenciales.
Con el 65% de las mesas escrutadas, a las 21 Rogelio Frigerio, ministro del Interior, dio cómputos parciales que dan el 47,21% para el Frente de todos, y el 41,41% para Juntos por el Cambio.
Es fundamental ver que zonas del país integran este 65%.
Previamente, se manejaba que las cifras respecto de las PASO del 11 de agosto, según las bocas de urna, se ampliaron en favor del binomio del Frente de Todos, dándole entre el 50 y el 55% de los sufragios, mientras que Mauricio Macri mantiene un núcleo duro similar al de la primera vuelta del 2015 y a las Primarias de hace un mes y medio, entre el 31 y el 36% de los votos.
Esto importaría el triunfo en primera vuelta de Alberto Fernández, ya que superaría el 45% de los votos.
De no superar esa cifra, le bastaría con sacar más del 40% y estirar a 10% más 1 voto la ventaja sobre el segundo.
El resultado viene a confirmar un estado de cosas que se preveía desde el 12 de agosto, y lo que queda ahora por ver, en cuanto al escrutinio, es si el peronismo arrebata ciudades importantes de manos cambiemitas, como Mar del Plata, Bahía Blanca o la ciudad de La Plata.
En cuanto a lo que se puede esperar referente a la política pura y dura, y a la economía, Alberto Fernández advirtió esta tarde que “el presidente es Macri”, para aclarar que no pidió ningún feriado cambiario, una medida que comenzó a sonar muy fuerte cuando los datos confirmaban la victoria peronista.
La amplia ventaja que recortó el Frente de Todos hace suponer que, contra lo que dejó trascender Marcos Peña en una conferencia matutina acerca de que habría que esperar, posiblemente, el recuento definitivo para establecer la magnitud del triunfo del ganador, el oficialismo rápidamente, minutos después de las 21, debería reconocer la derrota y saludar al presidente electo, ante la certeza del resultado, y para evitar un lunes negro como el posterior a las PASO, con fuerte corrida y devaluación.
