Por Daniel Tejada
Canal 13 San Juan
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Fueron dos fotos con una diferencia de días. Una madeja de conjeturas y repercusiones. Así
se las arregló Sergio Massa para ser noticia en enero, cuando la política baja la persiana. La
primera, con Gustavo Menéndez, flamante presidente del PJ bonaerense. La segunda, con el
jefe del bloque de senadores del peronismo, Miguel Ángel Pichetto.
En el ¿ex? massismo sanjuanino las imágenes no causaron sorpresa. De alguna manera, el
espacio anticipó la jugada que se venía a nivel nacional, cuando la diputada camionera
Florencia Peñaloza se abrió del bloque Frente Renovador para incorporarse al uñaquista
Frente Todos, junto a Walberto Allende y Graciela Caselles.
Apadrinada por Mauricio Ibarra, Peñaloza no se fue pegando un portazo ni mucho menos.
Conserva una relación cercana con figuras como Graciela Camaño y Facundo Moyano, dos
exponentes protagónicos del massismo que subsiste en la Cámara Baja del Congreso
Nacional.
Lo dijo en aquel momento y lo reiteró en esta oportunidad un alto dirigente del ibarrismo
local: “nuestra misión será tender puentes”. A eso parecen estar jugando por estos días de
simulado descanso político.
La foto con Menéndez posiblemente haya levantado más polvareda que la segunda, con
Pichetto. Porque el intendente de Merlo se atrevió a plantear días después de su encuentro
con Massa, que en algún momento el tigrense se tendrá que sentar también con Cristina
Fernández de Kirchner. Sobrevino una catarata de réplicas negativas del Frente UNA. El
límite es la ex presidenta.
Un dirigente sanjuanino del espacio lo explicó con claridad, escudado en el off the record.
La diferencia con Cristina se mantendrá desde lo dialéctico, no tanto desde las acciones,
porque se viene un massismo mucho más combativo en el Congreso. En las votaciones,
habrá que esperar más coincidencias con Unidad Ciudadana que con Cambiemos.
¿Cuál es la diferencia entonces? El kirchnerismo. Massa coincide con Pichetto y buena
parte de la liga de gobernadores –incluido Sergio Uñac- que Cristina es el pasado. Y que la
construcción debe darse mirando siempre hacia adelante.
No ocurre de esta manera en Provincia de Buenos Aires, donde los intendentes que están
manejando el PJ bonaerense ven en CFK la única opción en 2019. Ni Massa, ni Pichetto, ni
los gobernadores les dan los votos que Cristina. Ellos sí están trabajando por unificar todo.
En esta misma sintonía se inscribe el presidente del Consejo Nacional del PJ, José Luis
Gioja. Llamar a una gran PASO y, como reza la consigna justicialista: el que gana conduce
y el que pierde acompaña.
Hoy parecen bastante irreconciliables las posiciones. Aún así, hay un factor aglutinante que
se verá en el Congreso: el voto opositor al macrismo. En el caso del massismo, con mayor
vehemencia que la que puedan expresar los gobernadores de la liga o el propio Pichetto. Al
fin y al cabo, las huestes del tigrense no tienen responsabilidad de administrar ninguna
provincia. Tienen mayor libertad para pensar exclusivamente en el posicionamiento político
rumbo a 2019. Valga la contradicción con todo lo expuesto anteriormente: van a coincidir
mucho con Cristina. Pero nada más.
Reflexionó el dirigente massista sanjuanino, con conocimiento de causa y vínculo directo
con los cuadros dirigenciales nacionales, que por primera vez en su historia Massa podrá
jugar a ser el candidato del peronismo. Ya buscó por afuera y su brillante performance
legislativa del 2013 se fue erosionando. Ahora podría intentar encaramarse sobre la
estructura justicialista.
La ausencia de un liderazgo claro, la caída de algunos emergentes como el salteño Juan
Manuel Urtubey o el cordobés Juan Schiaretti, ponen al partido en situación de buscar un
referente. Hay un vacío que alguien tendrá que llenar.
Si durante 2018 se logra la amalgama, el tigrense podría ser el hombre en 2019 para
confrontar con Mauricio Macri. Al menos, ese es el borrador. Faltan largos meses por
delante y una infinidad de variables por jugar todavía.
Los sanjuaninos de Ibarra, de diálogo frecuente con Uñac, se han dado a sí mismos la
misión de estrechar vínculos entre el Frente Renovador y el bloque Todos por San Juan.
Allí en el Congreso se verá su ámbito de acción política. El resto dependerá de los
entendimientos de primer nivel.
Lo reconocen puertas adentro: Massa tiene buena onda con Uñac. El pocitano tiene diálogo
con todos. Saben en el ibarrismo que la situación de San Juan es muy especial, que tanto en
2015 como en 2017 quedó como un lunar en medio de la ola amarilla que barrió a la región.
Y que por esa misma razón sería esperable un desdoblamiento del calendario electoral en
2019, para escaparle a la confrontación con la Casa Rosada.
¿Podría prescindir Uñac de darle su respaldo a algún candidato del peronismo nacional?
Tan abstracta la pregunta como aventurado ensayar una respuesta. ¿Podría Uñac abrir el
juego con varios precandidatos nacionales aspirantes a destronar a Macri? Ídem abstracción
y aventura.
“Massa no tiene muchas alternativas, por eso busca adhesión de gobernadores, con perfil
peronista”, sintetizó el dirigente ibarrista. Bajo ese filtro habrá que mirar las fotos de enero
y las que vendrán.
