Santiago Graffigna asumirá su propia defensa en el escándalo
de las expropiaciones, donde se investiga si hubo una trama delictiva para
quedarse con cientos de millones de pesos por medio de procesos orientados a
hacer crecer artificialmente los montos de lo que debía pagar el Estado con la
complicidad de jueces, peritos y funcionarios.
Es decir que el propio sospechado como jefe de una
asociación ilícita –entre otros delitos que se le imputa- será él mismo quien
se defienda de esos cargos ante la justicia provincial. De la misma manera que
ya lo hace en la Federal, donde como consecuencia de esas actuaciones también
fue imputado por evasión.
Quienes lo venían defendiendo hasta acá son Fernando Rahmé y
Rolando Lozano, dos abogados que llevaron el caso desde el mismo momento en que
explotó con una denuncia del gobierno provincial en el año 2010. Ambos postulan
ahora para cargos en la justicia, como fiscal Rahmé y como juez Lozano. Era un
secreto a voces que la relación entre los abogados y su reconocido defendido no
atravesaba por su mejor momento, y en ese marco cayó el escrito presentado por
Graffigna en el juzgado que lleva la causa, a cargo de Benedicto Correa, en el
que el imputado se autodesignó para defenderse.
Graffigna goza de la libertad desde el 1 de marzo de este
año porque la justicia no fue capaz de llevarlo a juicio oral por los delitos
que se lo acusa, en medio de visibles maniobras dilatorias. Había sido detenido
en un espectacular operativo –junto a otros 10 sospechosos de integrar la misma
supuesta asociación ilícita- el 1 de marzo del 2013.
Ahora queda esperar que la Sala II de la Cámara Penal pueda
avanzar con el juicio oral, con Graffigna y el resto de los sospechados en
libertad. Será el momento más relevante de un proceso histórico porque
investiga delitos ocurridos en los propios escritorios de Tribunales, con el
condimento además de que el principal sospechoso podrá estar sólo en su
banquillo porque su abogado será él mismo.