En Córdoba, a donde desembarcó para visitar una planta
automotriz y participar de un plenario de intendentes radicales, Mauricio Macri
eludió referirse al escándalo del Panamá Papers, en el que fue involucrado por
figurar en sociedades offshore. Horas antes, mientras el Presidente estaba en
pleno viaje, el jefe de Gabinete Marcos Peña había salido en su defensa en una
conferencia de prensa en Casa Rosada, al afirmar que no tiene "nada que
ocultar".
Junto al gobernador de Córdoba Juan Schiaretti, en la planta
de Fiat, Macri se enfocó en hablar de la gestión. Insistió en que "la
principal tarea es reducir la pobreza", pero admitió que en ese sentido
"no hay soluciones mágicas", sino "mejor y más educación y
trabajo de calidad".
"Teníamos que ordenar nuestra economía, estamos
saliendo del cepo, ya no hay trabas para importar y exportar, pero estamos
totalmente preocupados bajando la inflación, que es algo que nos daña a todos,
y especialmente a aquellos que menos tienen", completó Macri, quien
durante su discurso, en un guiño a Schiaretti, citó a Perón al recordar que
"decía que la estrella polar del país debe ser la productividad".
Así, Macri esquivó
hablar sobre el escándalo en el que se vio involucrado a raíz de que figurara
como director en al menos una empresa offshore. En cambio Peña fue el encargado
de hacer un pronunciamiento oficial al respecto en Casa Rosada. "Es una
enorme tranquilidad poder transmitir, que no hay nada que ocultar",
indicó. Al tiempo que aseguró que "no hay empresas donde el Presidente
tenga activos movimientos o cuentas que no hayan sido declaradas".
"No hay nada oculto, no hay nada raro, nada que explicar en algo que es
absolutamente transparente", completó.
Luego de ese acto, el jefe de Estado partió rumbo a Río
Ceballos para participar de un plenario de intendentes radicales. Pero esta
misma tarde emprenderá el regreso a Buenos Aires para recibir en Casa Rosada a
los presidente de los bloques del Senado.