ELECCIONES 2015

Rivadavia: La interna arde más que nunca después de la PASO

Los números del 9 de agosto pusieron el dedo en la llaga. Ana María acusó al peronismo de haberla dejado sola. El PJ le reclamó bajar el tono y convocar para repuntar el 25 de octubre. Por Daniel Tejada- Canal 13.
miércoles, 26 de agosto de 2015 · 06:57
Por Daniel Tejada
Canal 13 San Juan

Los compañeros están enojados con Ana María en Rivadavia. Y ella más aún con ellos después del resultado de las primarias y el fenomenal corte de boleta que la dejó unos 4.500 votos por debajo de su compañero de fórmula, Marcelo Delgado.

El saldo fue un magro 24.94% que dejó pendiendo de un hilo la continuidad del Frente para la Victoria en el municipio,  muy lejos del basualdista Fabián Martín y su 43.27% obtenido según el escrutinio provisorio. De todas las comunas dominadas por el oficialismo, Rivadavia es nítidamente la que corre mayor riesgo de perderse.

La interna en el Oeste tiene historia. Ya en la previa del armado de listas aparecía un ramillete de dirigentes con aspiraciones que fueron bajando sus pretensiones luego de una intervención directa de José Luis Gioja. Las encuestas posicionaban bien a Fabián Martín y desaconsejaban una sangría como seguramente habría en una confrontación de caciques.

Se resolvió respaldar a Ana María para que vaya por la reelección sin rivales internos, aunque luego surgió la lista de Ruperto Godoy con Luis Salcedo en el municipio, y sumar un hombre del peronismo como compañero de fórmula para la diputación departamental. Fue ungido el interventor de la Obra Social Provincia, Marcelo Delgado, con el patrocinio político del ex intendente Elías Álvarez y, lógicamente, la venia de Casa de Gobierno.

Hasta aquí las tensiones parecían domadas. O al menos, disimuladas con esmero. Pero los magros guarismos del 9 de agosto y las boletas cortadas a mano dentro del cuarto oscuro avivaron la memoria.

"Ustedes los peronistas nos trabajaron en contra”, habría acusado la presidenta del Concejo Deliberante, Adriana Catraro, a la dirigente Romina Albarracín, candidata suplente a concejal y referente visible del armado de Elías Álvarez en el distrito. Era en plena madrugada del lunes, cuando los telegramas iban tomando forma y el resultado aparecía irreversible.

Visto por la gente de Ana María, la mayor ofensa a esa altura era el corte de boleta sufrido con respecto al peronista Delgado. Según el escrutinio provisorio, la candidata a intendente obtenía 11.713 votos, mientras que el candidato a diputado llegaba hasta los 16.233. Calculadora en mano, la diferencia ascendía a 4.520 electores que desecharon la opción del Partido Popular Participativo (PPP).

La propia Ana María tuvo un cruce en los días siguientes con el presidente de la Junta Departamental del PJ, Moisés Lara, en tono de reproche. El dirigente –que se quedó sin candidatura- le explicó a la intendenta que "los compañeros” pedían mayor apertura. Y ella le contestó varias cosas, pero remató con una afirmación categórica: "Yo no soy traica”.

El martes por la mañana en Canal 13, la intendenta dijo delante de las cámaras que es peronista y que no es "pecho frío”, que saldrá a defenderse y a defender la gestión para remontar las cosas rumbo al 25 de octubre.
Por la noche, fue la anfitriona de una cumbre del Frente para la Victoria en la sede del PPP de avenida Libertador. Estuvieron todos, desde Gioja hasta Sergio Uñac, Marcelo Lima, Daniel Tomas, Graciela Caselles, José Amadeo Soria, Moisés Lara y, especialmente invitado por Ana María, Elías Álvarez. El marco de unos 200 militantes en el salón impidió que hubiese la intimidad suficiente para lavar los trapos sucios. Quedó pendiente.
 
Pero sí hubo un mensaje imperativo de Gioja: trazar una línea y caminar juntos adelante. Caso contrario, todos pueden adivinar cómo terminará la historia.

Del lado del peronismo y del resto de los partidos asociados en Rivadavia, causaron malestar algunas declaraciones de Ana María que sostuvo antes, durante y después de las PASO: que recibió el municipio "hecho una mugre” y así justificó la contratación del servicio privado de recolección de residuos; y que tuvo que remontar tareas que no se habían hecho en los últimos 20 años. Es decir, cayeron en la crítica desde Elías Álvarez hasta José Amadeo Soria y Jorge Abelín, de un plumazo. Si quedaba una gota de simpatía, se terminó de evaporar.

Difícilmente el voto peronista militante pueda dar vuelta una elección en Rivadavia, hacia arriba o hacia abajo.
 
Pero todos, desde Ana María hasta los peronistas orgánicos, saben que una campaña puede hacerse más o menos llevadera en función de la colaboración que se preste. Como en toda pelea, hay por lo menos dos puntas. En este caso, varias. Queda poco tiempo para la reconciliación.

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