ANÁLISIS

Diputados nacionales: la locomotora y los vagones

Rubro sin demasiado atractivo en la boleta general si no fuera porque compite nada menos que José Luis Gioja. Los que salen a enfrentarlo, en un rol distinto: en lugar de traccionar, simplemente dejarse llevar. Por Sebastián Saharrea
sábado, 01 de agosto de 2015 · 09:15
Usual resulta el verbo arrastrar en campañas políticas. Y práctico además: se entiende perfecto lo que se pretende decir en ese impredecible juego de las boletas largas en las que un anzuelo tentador suele ser la puerta de ingreso para tantos desconocidos.
Como el público usuario suele acudir muy poco al ejercicio de pasar la tijera por las líneas de puntos, un buen candidato para un rubro –siempre de arriba hacia abajo con algunas excepciones, como ya se verá- termina llevando consigo a los compañeros de papeleta en todos los otros casilleros. Habrá así "arrastradores” y "arrastrados”, manera didáctica de explicarlo si no fuera porque este último término incluye una interpretación despectiva.
Diremos traccionados, entonces. Y la elección de diputados nacionales por San Juan de este turno electoral será el mejor testimonio de esta doble postura, en un rubro que cuando llega en solitario –cada 4 años, a medio término- suele ser pasión de multitudes, pero cuando acompaña a los cargos ejecutivos pasa sin pena ni gloria detrás de los reflectores de las grandes funciones.
Esta vez no será una elección común metida en el medio de las importantes porque en la boleta estará el nombre de José Luis Gioja. Tal vez un hecho inédito: el factor político más potente de la campaña –pese a que el Frente para la Victoria tiene candidatos fuertes en la provincia con Uñac y a nivel nacional con Scioli- estará en el sufragio ubicado en el medio de todos, en la boleta de diputados nacionales con el líder sanjuanino.
No hay antecedentes cercanos de algo similar, más bien todo lo contrario. Cuando las elecciones vienen de varias boletas simultáneas, es decir cuando la gente tiene que elegir de un plumazo intendentes, concejales, gobernador y hasta presidente, ocurre frecuentemente que la categoría a diputado se ocupa con nombres menos rutilantes. A veces, de descartes de lo que no entró en los cargos ejecutivos y terminan ocupando bancas que al final son decisivas. Suele pasar.
Esta vez, no. La categoría de diputados nacionales exhibe lo que cómodamente puede definirse como la fortaleza de la papeleta, como se dijo poblada de otros buenos traccionadores electorales como Uñac y Scioli. Ubicada en la boleta en tercer lugar de izquierda a derecha para quien la mira, el diseño del frente ha hecho que el nombre aparezca en el medio y bien visible.
Pero la presencia de Gioja no sólo estará disponible para el momento de decisión en el cuarto oscuro, como un ordenador en un seguro momento de confusión que sobrevendrá hasta para para los más duchos, con una oferta de boletas insólita. No, la contribución se verá también en la campaña, con el candidato a legislador convertido en uno de los epicentros de la atención política como nunca se vio en los tiempos en que se resuelven del mismo saque los ocupantes de los sillones ejecutivos.
Del lado de la oposición, los que le salen al cruce puede sostenerse que jugarán la estrategia opuesta: poca visibilización, y a dejarse arrastrar por la marea de sus referentes nacionales y provinciales. Hasta serán beneficiados por las modalidades políticas que la propia oposición suele cuestionar, pero cuya vigencia terminará dándole una mano.
Es que el sistema de boleta única promueve menos corte que otros modos de instrumentar el voto. Con la boleta completa con todos los paños juntos que deben ser cortados para manifestar una voluntad distinta a la de poner en la urna a todos los postulantes de la misma oferta, es más difícil expresar un voto más surtido.
En cambio, con la boleta única, como se implementó en Santa Fé recientemente, el trámite resulta más sencillo porque hay que marcar el voto con una lapicera y el votante pierde de vista quién va con quién: lo revelaron los resultados, donde el candidato a diputado socialista (el actual gobernador Bonfatti) sacó el doble de votos que su candidato a gobernador. Lo mismo con el voto electrónico, como se implementó en Salta y más recientemente en la Capital Federal, el voto se señala por categorías desvinculadas unas de otras, en pantallas separadas y pulsando sobre ella.
Ejemplo: si alguien quiera votar a Macri presidente y Gioja diputado (por citar apenas un caso, posible como cualquier otro) el elector deberá separar los votos –que están en el medio de la boleta- con tijera en el cuarto oscuro o llevarlo premeditadamente armado desde la casa, en cambio si lo pudiera hacer con boleta única o voto electrónico alcanza con una tilde en birome o la pulsación de una pantalla.
Por esa razón es que de lo que pueda empujar Gioja en la boleta del FpV buena parte irá con la boleta completa y beneficiará al conjunto, una más pequeña habrá de corte y otra parte directamente no ocurrirá. Y eso beneficiará a los postulantes a diputados nacionales de la oposición que competirán con el mandatario sanjuanino en la misma categoría. Es decir, los "traccionados”, o los vagones.
¿Quiénes son? Del lado del basualdismo habrá una interna que pintaba más tentadora pero que igual tendrá definición interesante. Se dará una especie de cruce de dos potencias en el espacio: de un lado, el camionero Enrique Castro con todo el aparato de su gremio STOTAC y el respaldo logístico de los camioneros nacionales (a Moyano no le disgusta un diputado propio para sumar al equipo) contra el basualdismo más puro que juega una ficha con José Luis Gazzé, partidario de la primera hora y además amigo del senador, quien obviamente intentará ocupar el casillero.
Los dos juegan fuerte y había un tercero: el bloquista Santiago Turcumán, quien se había anotado y a última hora no consiguió el dinero para imprimir los votos y hacer su ingreso al cuarto oscuro. Castro y Gazzé no tuvieron ese problema (esto último sufrió una demora inoportuna en la impresión), cada uno pertenece a polos de poder con intenciones de expansión y se juegan todo en la interna. De todos modos, saben que quien gane tendrá como principal fortaleza ir detrás de fórmula Basualdo-Conti y rezarle para que haga un buen desempeño como puerta de entrada a sus ilusiones de llegar a Congreso.
Del lado del PRO-UCR, el postulante será Enzo Cornejo (si le gana al radical Nito Falcón), uno de los armadores más agitados del espacio comandado por Eduardo Cáceres. De bajo perfil igual que el candidato a gobernador Martín Turcumán, Cornejo tendrá igual que Cáceres un destino concreto: atar su carro al de Macri y sacar cuentas. Si el porteño hace buena elección a presidente en San Juan, crecerán sus chances y si no tendrán muy poco para hacer.
Se citan a los dos espacios con mayor referencia a nivel provincial y nacional: el basualdismo con la fórmula local y el PRO con el candidato opositor que más parece germinar. Igual deberán tener cuidado en no ser desbordados por una candidata que también llega sin que nadie la remolque y que siempre hace números decorosos: la cruzadista Nancy Avelín.

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