Aquella comida en la Quinta de Olivos el sábado 12 de diciembre fue la consumación del diálogo político que pretende mantener abierto el presidente Mauricio Macri con los gobernadores, en una construcción de reciprocidades que pueda traducirse luego en acompañamiento parlamentario.
De eso se trata: una mano de la Casa Rosada hacia los gobernadores y otra mano desde las provincias hacia Nación llegada la hora de las votaciones más sensibles en el Congreso. Un acuerdo no escrito ni expuesto públicamente, salvo bajo el eufemismo de la "gobernabilidad”.
Sin mayorías propias en Diputados ni en el Senado, el macrismo tiene la alternativa de gobernar por decreto o generar consensos para obtener las leyes necesarias. Podría lograrlo con ayuda peronista para alcanzar quórum, un voto afirmativo, una abstención o incluso alguna ausencia repentina que permita redondear el número llegado el caso. Nada para espantarse. Se trata del juego parlamentario propio de cualquier democracia republicana moderna.
A Sergio Uñac le toca desplegar su gestión no solo en ocasión de un gobierno nacional de color político diferente, primera gran diferencia con su antecesor, José Luis Gioja. Le cabe al pocitano, además, apoyarse en legisladores sanjuaninos en el Congreso con particularidades propias de esta etapa.
De los tres senadores por San Juan, solo Marina Riofrío está encolumnada con la conducción política de la provincia. La justicialista mantuvo una reunión reservada con el gobernador el pasado viernes 18 de diciembre, en la que Uñac le pidió defender los intereses del distrito, en la medida de la prudencia. Traducido: no ir al choque innecesariamente, menos en el primer tramo de la gestión.
No estuvo el otro senador justicialista por San Juan, Ruperto Godoy, en esa reunión. Puertas adentro del bloque Frente para la Victoria en la Cámara Alta, el ex competidor de Uñac en las primarias manifestó que su conductora es Cristina Fernández de Kirchner. Una esquirla de la interna peronista todavía no saneada, tras la derrota del balotaje.
El senador restante es Roberto Basualdo, con quien tanto Uñac como Gioja vienen manteniendo buen diálogo. Pero pertenece a una estructura política distinta. Las votaciones del líder de Compromiso con San Juan en la Cámara Alta no podrían atribuirse a una operación digitada en la provincia.
En Diputados también aparecen particularidades. Porque Gioja asumió su banca, pero con una gravitación diferente a la de cualquier otro legislador, independientemente de su lugar como vicepresidente primero. El jueves 17 de diciembre se presentó en el Senado y mantuvo un encuentro a solas con el presidente del bloque Frente para la Victoria, Miguel Ángel Pichetto, y Riofrío. Con el rionegrino tienen una relación histórica.
El resto de los diputados nacionales del FPV –Daniel Tomas, Daniela Castro y Graciela Caselles- pueden ser definidos como soldados de la conducción política local. Aparte está el camionero Enrique Castro, quien ha declarado más de una vez que su prioridad será San Juan y su comunicación con el gobernador estará abierta permanentemente.
Y finalmente el macrista Eduardo Cáceres, posicionado como el hombre fuerte del oficialismo nacional en suelo sanjuanino. Se descuenta su juego alineado con la Casa Rosada. Desde esa posición, mantendrá contacto institucional y formal con Desamparados.
Lo dijo Uñac en Paren las Rotativas: "Yo voy a seguir siendo peronista y el gobierno nacional del PRO, pero nos reunimos para estrechar relaciones institucionales".