Después de los años de la dictadura más sangrienta de la historia latinoamericana, el 30 de octubre de 1983 los argentinos volvieron a votar.
Bravo llegó al gobierno en 1983 con un acuerdo explícito con Raúl Alfonsín, quién triunfó en las presidenciales.
La victoria fue total: aparte de la gobernación obtuvo 26 de los 30 diputados provinciales que se eligieron, mientras los cuatro restantes fueron justicialistas.
Para asumir la campaña, el entonces gobernador dejó el cargo en manos de Eduardo Pósleman, su secretario de gobierno, en diciembre de 1982.
La fórmula vencedora, Leopoldo Bravo-Jorge Ruiz Aguilar (PB) venció a César Gioja-Pablo Ramella (PJ) con 97.043 votos a 73.351.
En tercer lugar, la fórmula radical local, Carlos Alonzo-Antonio de la Torre (sin el apoyo nacional de Alfonsín que había conseguido Bravo) con 51.987 votos.
La Cruzada Renovadora asomaba lejos, en el cuarto lugar, con 13.795 votos.
En los cargos nacionales los votantes prefirieron a los candidatos de la UCR y a los del PJ.
Previo a la reforma de 1994 para Presidente y vice se elegían electores, por lo tanto los 14 que la provincia a aportaba al colegio Electoral quedaron distribuidos así: 7 para la UCR, 5 para el PJ y 4 para el bloquismo.
El bloquismo también fue tercero en diputados nacionales (se elegían 6), pero le alcanzó para obtener dos bancas, igual que el PJ y la UCR.