expediente expropiaciones

Carmen Del Bono, al frente de las mujeres engañadas por su asesor

Preside la Sociedad San Vicente de Paul, dueña de los terrenos expropiados que dieron origen a dos casos bajo sospecha: “Ruiz, Guillermo” y “Suraty”. Pero cedió los derechos y cobró migajas. Esta semana declaró tuvo que ir a Tribunales. ¿Qué dijo? Que su asesor, Santiago Graffigna, la engañó. Por Sebastián Saharrea.
sábado, 23 de junio de 2012 · 09:03

Por Sebastián Saharrea
Los dos casos tienen una matriz similar. Tanto en “Ruiz, Guillermo” como en “Suraty” no eran estos apellidos los dueños, sino una reconocida asociación de beneficencia que reúne aún hoy a muchas damas sanjuaninas y que quedó en el ojo de la tormenta porque en ambos casos el abogado Santiago Graffigna –su asesor- obtuvo sumas millonarias por esas expropiaciones que no fueron a los bolsillos de la entidad sino a las suyas y de sus clientes. Parte de esta historia comenzó a quedar desempolvada esta semana, con el testimonio de la mujer ante la jueza María Inés Rosellot, que llamó para aclarar qué pasó. Según fuentes allegadas a la causa, la mujer habría dicho que ella y la entidad fueron engañadas por Graffigna.
¿En qué consiste ese supuesto engaño? En que en los dos terrenos de la Sociedad por los que luego se obtuvieron cifras millonarias, el abogado –que asesora a la entidad- nunca les dijo que la propia entidad podía hacer el reclamo judicial para que se pagaran las expropiaciones que supuestamente nunca habían sido abonadas, sino que de lo único que les hablaron fue de ceder esos derechos y cobrar sólo por esas sesiones.
Y así lo hicieron. En el caso “Ruiz, Guillermo”, la señora Carmen Arévalo de Del Bono firmó una sesión por los derechos de expropiación por $ 2.000 y luego Ruiz le dio un poder a Graffigna -quien admitió hace pocos días que él es el dueño de los derechos y no el apoderado- y presentó un reclamo judicial por el que cobró $ 25 millones. Y en el caso Suraty, las mujeres encabezadas por Arévalo de Del Bono cedieron a un hombre con ese apellido en $10.000 los derechos por un terreno por el que luego el abogado Graffigna obtuvo más de $ 1.000.000.
Con un agravante: en este caso Suraty, la cesión se produjo cuando ya el expediente tenía sentencia en firme que aún no podían cobrar (ver aparte).
Nunca les dijo el asesor que podían conservar la titularidad de los derechos por expropiaciones y limitarse a pagar honorarios a los abogados que les hicieran el reclamo, con lo cual la Sociedad San Vicente de Paul se hubiera quedado con al menos 20 millones de “Ruiz, Guillermo” y el millón de “Suraty”.
No hubo información oficial del contenido de la declaración de esta mujer el lunes en Tribunales, pero de acuerdo con los testimonios recogidos por Tiempo de San Juan en su entorno, admitió haber sido ella quien firmó la sesión y no reconoció el nombre de Guillermo Ruiz pero sí el de otro Ruiz, que es el que le llevó el dinero.
Respecto del dinero hay otra particularidad, porque de acuerdo con esas fuentes la mujer explicó en esa declaración que la cesión con “Ruiz, Guillermo” se hizo en $2.000 pero en realidad se pagó una suma superior a los $30.000 en cuotas, que para la sociedad era mucho dinero y sirvió para montar el hogar de día que aún no se inaugura en la esquina de la polémica: Matías Zaballa y San José.
Según habría dicho la mujer a la jueza, fue Graffigna quien le sugirió la realización del reclamo por la expropiación de parte del terreno original para ampliar las calles y abrir otra, lo que había ocurrido luego del terremoto del ’44 y no había sido pagado. Lo que no le dijo es que podían ser ellos los dueños del juicio y no entregarlo a un desconocido como “Ruiz, Guillermo”.
En el caso de “Suraty” pareció existir una mecánica parecida. Se trata de una expropiación de otra propiedad que la Sociedad San Vicente de Paul tenía en la provincia, en este caso derivadas por otra entidad, la Conferencia de la Merced. El terreno estaba en Rawson y Carmen Arévalo de Del Bono firmó en representación de la sociedad porteña -para lo que hizo falta hacerles firmar un poder- la cesión a Suraty, un hombre al que no conocía. Lo hizo, habría dicho, por indicación de Graffigna. Esa cesión se firmó por $10.000, pero la mujer habría dicho que lo que recibió fueron más de $60.000. ¿Por qué no firmó por el total, si la sociedad está exenta de impuestos y lo único que cambiaba eran los honorarios de los escribanos y abogados?
Pero hubo dos cosas que no le dijeron, según habría señalado. Una, que en lugar de esos derechos podría haberlos conservados y avanzar con el reclamo judicial. Dos, que ese juicio ya tenía sentencia en firme para ser cobrado, y lo que ella cedió en $60.000 significó un cobro posterior de la persona a quien se lo cedió de más de $1.000.000.
En su declaración, Del Bono habría dicho que no sabía que tenía sentencia en firme y que si lo hubiese sabido, no hubiera firmado la cesión. Y en eso habría sido puntual: dijo que sólo se las asesoró a las mujeres de la sociedad sobre cómo realizar la cesión y a quién hacerla, pero siempre sin salirse de esa posibilidad, para que Suraty –a quien dijo no conocer- pasara por ventanilla.
 Y que no sabían nada respecto de los juicios y el estado en que se encontraban. Para eso tenían a sus asesores.


Los casos

“Ruiz, Guillermo”
-Dueño del terreno: Sociedad San Vicente de Paul.
-Ubicación: Matías Zaballa y San José, Capital.
-Expropiada por: Provincia de San Juan después del terremoto
-Finalidad: ampliación de calles Matías Zaballa y San José y apertura de J. C. Albarracín
-Derechos cedidos a: Guillermo Ruiz. Luego.
-Monto de la cesión: $ 2.000
-Monto cobrado por quienes recibieron la cesión: $ 25 millones aproximadamente entre capital y honorarios.
-Particularidad: Santiago Graffigna admitió que él es el dueño del juicio y no el apoderado de Ruiz.


Suraty
-Dueño del terreno: Conferencia de Mujeres Sociedad San Vicente de Paul.
-Ubicación: calle Las Vicentinas, Rawson
-Expropiada por: IPV
-Finalidad: barrio Monseñor Orzali.
-Derechos cedidos a: 35% a Mónica Almeida –luego a María Celina Infante-, y 65% a Miguel Suraty
-Monto de la cesión: $ 5.000 a Almeida y $ 10.000 a Suraty
-Monto cobrado por quienes recibieron la sesión: $ 1.180.000 (sólo capital) por el 100%.
Particularidad: Al momento de la cesión, el juicio ya tenía sentencia en firme.

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