El caso ocurrido esta semana en San Juan volvió a poner en discusión un tema tan sensible como recurrente: el peligro del uso de armas de fuego dentro del hogar y las tragedias que pueden desatarse por una decisión tomada en segundos. Lo sucedido en Chimbas, donde un hombre aseguró que confundió a su propio hermano con un ladrón y le disparó a quemarropa, reavivó el recuerdo de un episodio todavía más dramático ocurrido en 2022 en Córdoba, cuando un padre mató a su hijo tras cometer exactamente el mismo error.
El violento episodio más reciente ocurrió el lunes por la noche en el interior de una vivienda del Barrio Los Andes, en Chimbas. Allí, un hombre identificado como Darío Villaverde tomó un arma de fuego y disparó directamente contra su hermano, a quien luego dijo haber confundido con un delincuente que había ingresado a la casa. El joven sobrevivió de milagro: el proyectil ingresó por la parte inferior del rostro y salió por la zona superior del maxilar, provocándole una grave herida con pérdida de piezas dentales. Debió ser trasladado de urgencia al Hospital Rawson, donde permanece fuera de peligro, aunque aún no pudo declarar ante la fiscal Claudia Ruíz.
Mientras tanto, el agresor quedó detenido y la investigación apunta a una imputación por lesiones graves agravadas por el uso de arma de fuego, a la que podría sumarse la tenencia ilegítima, ya que no tendría autorización para poseer el arma. En el lugar del hecho se secuestró una pistola calibre 9 milímetros marca FM Hi Power modelo M-95 Classic, además de un cargador, un cartucho y una vaina servida, elementos que serán clave para determinar cómo se produjo el disparo.
Lo ocurrido en Chimbas guarda una similitud impactante con el caso que conmocionó al país en marzo de 2022 en el barrio Villa 9 de Julio, en Córdoba. Aquella madrugada, un hombre de 51 años escuchó ruidos en el techo de su casa, creyó que se trataba de ladrones y salió armado con una carabina. Al ver una silueta, disparó sin advertir que se trataba de su propio hijo, un joven de 19 años que estaba en el techo junto a amigos. El chico ingresó al Hospital de Urgencias con un impacto de bala en la cabeza y horas después falleció, en un desenlace que transformó un supuesto acto de defensa en una tragedia irreparable.
Ambos hechos tienen puntos en común que resultan alarmantes. En los dos casos, el disparo ocurrió dentro del ámbito familiar, durante la noche y en medio de una confusión generada por el miedo a la inseguridad. También en ambos episodios la reacción fue inmediata: ante un ruido sospechoso, el agresor tomó un arma y disparó sin comprobar quién estaba del otro lado. La única diferencia fue el desenlace. En Córdoba, el disparo terminó con la vida del hijo. En San Juan, en cambio, el joven sobrevivió por milímetros.
El caso de Chimbas, lejos de ser un hecho aislado, vuelve a mostrar el riesgo que implica tener armas de fuego en el hogar y utilizarlas ante una situación confusa. Lo que comienza como una reacción impulsiva puede convertirse en una tragedia familiar en cuestión de segundos. Esta vez no hubo una muerte, pero el episodio quedó a un paso de repetir una historia que en Argentina ya dejó consecuencias irreversibles.