Hace casi dos meses ocurrió un hecho insólito en la provincia. Una amoladora secuestrada por la Policía como un posible objeto robado desapareció de la seccional de manera inexplicable. Ante las dudas sobre el suceso, la institución denunció el faltante de esta herramienta y puso bajo la mira a un efectivo de esa dependencia. Hubo un allanamiento para dar con el elemento, pero no fue hallado y el dueño de casa —en ese momento no se conoció su nombre— quedó bajo la órbita de la UFI Delitos Especiales.
Ahora, este lunes 13 de abril, el sospechoso de este supuesto hecho se sentó en el banquillo y quedó formalmente imputado. El juez de Garantías, Gerardo Javier Fernández Caussi, acusó al oficial Lucas Andan por presuntamente cometer el delito de incumplimiento de sus deberes de funcionario público.
No quedó preso el uniformado; el fiscal Roberto Ginsberg y el ayudante fiscal Sergio Cúneo no solicitaron esta medida, pero sí requirieron que este se someta al proceso y no entorpezca la investigación durante el plazo de la Investigación Penal Preparatoria (IPP).
La amoladora nunca apareció y es un misterio qué ocurrió con ella. Ha quedado asentado que este objeto fue hallado por personal del Comando Radioeléctrico y que fue llevado a la sede policial para “establecer paradero”; es decir, encontrar a su dueño si es que el bien fue robado.
Desde la Justicia manifestaron que, aparentemente, a esa herramienta nunca se le hizo cadena de custodia y desapareció. La sospecha contra este efectivo es que el dispositivo se extravió cuando estaba en su turno.
Fuentes judiciales manifestaron que Andan devolvió el aparato, pero ante las dudas y la posible negligencia de este al no haber hecho los trámites correspondientes para este tipo de casos, la fiscalía le imputó el delito.