Seis años después, la mujer que mató de un cuchillazo a su esposo en Ullum irá a juicio y recibirá la pena mínima
El asesinato ocurrió la madrugada del 12 de diciembre de 2020. Ella quedó acusada de homicidio en estado de emoción violenta. Hay acuerdo para un juicio abreviado y una pena de prisión en suspenso.
Esther Villalabos, la acusada. Al lado, Jorge Francisco Cortez.
Después de seis años, llevarán a juicio a la mujer que mató de un cuchillazo a Jorge Francisco Cortez en Ullum. Ella permanece en libertad, ya que durante la investigación se dio por acreditado que sufría violencia de género por parte de su marido y que el crimen fue cometido en estado de emoción violenta. En los próximos días se celebrará un juicio abreviado que pondrá fin al caso del asesinato ocurrido en 2020, con una pena acordada de 3 años de prisión en suspenso.
Esa audiencia se realizará la próxima semana, el miércoles 25 de febrero. Allí estará Esther del Valle VillalobosRodríguez -la acusada-, en compañía de su defensora, la abogada María Filomena Noriega, y el fiscal Daniel Galvani, quienes pondrán en consideración el acuerdo ya firmado para que el juez de la Sala I de la Cámara en lo Penal y Correccional lo refrende y fije la condena de cumplimiento condicional. La pena acordada permitirá que continúe en libertad.
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El acuerdo de juicio abreviado fue firmado por el fiscal Daniel Galvani y la abogada María Filomena Noriega, la defensora.
El hecho que conmocionó a Ullum ocurrió en la madrugada del 12 de diciembre de 2020. Aquella noche, Villalobos y Jorge Cortez habían salido junto a un cuñado y un sobrino a jugar al pool. Más tarde se trasladaron a la casa de un familiar para seguir tomando alcohol, sin imaginar que la velada terminaría en tragedia.
Según declaró la imputada en la etapa de instrucción, cuando se quedaron sin bebidas el cuñado y el sobrino salieron a comprar más. En ese lapso, Cortez comenzó a increparla y ambos discutieron. Los reproches fueron por celos y, también, porque Cortez debía trabajar al día siguiente y ella le insistía en que dejara de beber.
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La discusión, de acuerdo a su relato, escaló rápidamente. Villalobos sostuvo que el hombre la tomó del cabello, la golpeó e intentó ahorcarla. En medio del forcejeo, tomó un cuchillo que estaba sobre la mesa y le asestó una puñalada debajo de la tetilla. Cuando los familiares regresaron y vieron la escena, trasladaron de urgencia a Cortez primero al CIC de Ullum y luego al Hospital Marcial Quiroga, donde falleció poco después a causa de la herida punzante.
Tras el hecho, la entonces jueza subrogante ordenó su detención y Villalobos permaneció seis meses en el Servicio Penitenciario Provincial. En julio de 2021, la jueza Mabel Moya, titular del Segundo Juzgado de Instrucción, la procesó por el delito de homicidio agravado por el vínculo en estado de emoción violenta, pero sin prisión preventiva, por lo que recuperó la libertad mientras continuaba el proceso.
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La madre de Cortez siempre pidió Justicia por su hijo.
Durante la investigación, la imputada declaró en tres oportunidades. En la primera no pudo hablar por una crisis de llanto. En la segunda dio su versión de los hechos y aseguró que se defendió de la agresión de su pareja. En la tercera amplió su indagatoria para referirse a la relación que mantenía con Cortez. Afirmó que era víctima de una violencia constante, que él la controlaba incluso en la forma de vestirse, la desacreditaba y en ocasiones la dejaba afuera de la vivienda tras las peleas. “Tal vez me tendría que haber matado para no pasar esto”, fue la frase que, según su defensa, pronunció entre lágrimas ante la magistrada.
El juicio abreviado puede traer polémica, pues dan por sentado que la familia de Cortez no está de acuerdo con la decisión de la fiscalía.
La figura de homicidio en estado de emoción violenta —prevista en el artículo 81, inciso 1°, apartado a), del Código Penal— atenúa la pena cuando las circunstancias hacen excusable la reacción del autor ante una provocación externa. En este caso, la acusación sostiene que existió un contexto previo que desencadenó una reacción inmediata.
El fiscal y la abogada defensora propusieron el juicio abreviado y solicitaron una condena de tres años de prisión. De ser homologado el acuerdo por el tribunal, la pena será de cumplimiento condicional.