Dos de los hombres andaban prácticamente uniformados, incluso llevaban gorras y chalecos de la Policía de San Juan. Y cuando patearon la puerta, gritaron “Policía” y dijeron que iban por un “allanamiento”. Pero ni ellos eran policías, ni aquello un operativo judicial.
Se trataba de un asalto, que empezó con tres delincuentes vestidos de policías que entraron a la fuerza a esa casa de La Bebida, golpearon a los dos hombres de la casa, se alzaron con un botín millonario y escaparon a los tiros a bordo de un auto.
El furioso atraco ocurrió alrededor de las 7.30 de la mañana de este jueves de 4 abril en una propiedad en calle Comercio del Lote Ferrer, en La Bebida, Rivadavia. Nahuel López aún dormía junto a su mujer y sus dos nenes cuando escuchó que patearon la puerta y tres sujetos entraron violentamente a su rancho.
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A las patadas. Nahuel contó que los delincuentes entraron pateando la puerta de su casa.
Dos vestían uniformes de policías, con gorra y chalecos de la fuerza, describieron. Uno de ellos traía un papel y hasta dijo que se trataba de un allanamiento. Sin embargo, cuando la pareja de López quiso tomar la hoja y leerla, el delincuente la agarró de los cabellos y la tiró al piso. Mientras eso sucedía, a Nahuel le rompieron la cabeza de un cachazo para reducirlo.
Los delincuentes comenzaron a revisar todo el rancho y encontraron los 3 millones de pesos que la pareja guardaba en un bolso pañalero. En esos segundos, Nahuel se trenzó con uno de los ladrones. A todo eso, Juan Carlos Araya –que vive en el fondo- escuchó los gritos de su nieto y corrió a ver qué pasaba.
Ahí se topó con los asaltantes que emprendían la huía. El hombre de 70 años los enfrentó, pero también le pegaron y le partieron el cuero cabelludo. Aun así, alcanzó a darle un chicotazo con una cincha a uno de los ladrones y lo tiró al piso.
Los tres delincuentes igual lograron ganar la calle. Uno perdió la gorra de Policía y el arma que portaba, que resultó ser una pistola de juguete, según fuentes judiciales. Nahuel López salió junto a su abuelo por detrás de asaltantes.
Los ladrones largaron cuatro disparos contra el joven de 25 años en la calle y éste les respondió a las pedradas. Dos de los desconocidos abordaron un auto blanco con vidrios polarizados, el cual terminó con la luneta rota producto de las piedras que Nahuel les lanzó. Mientras tanto su abuelo correteó a otro por calle Comercio al norte.
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Las marcas. El abuelo mostró las manchas de sangre que le quedaron en la ropa tras la violenta agresión.
Según las propias víctimas y testigos, los delincuentes que huyeron en el auto tomaron hacia el sur. El tercer ladrón escapó a pie en dirección al norte. Una patrulla policial llegó en esos instantes, pero en vez de salir en busca del asaltante que huyó hacia el barrio Las Lagunas, tomó para el sur.
Nahuel López contó que esa plata eran sus ahorros, además tenía parte de la pensión de su abuelo. La sospecha es que la banda sabía de la existencia de ese dinero, dado que el joven mantuvo contacto con una persona que ofrecía una propiedad para vender.