Los policías Gastón Darío Cuello y Gerardo Andrés Albarracín se presentaron frente a la jueza de Garantías, María Gema Guerrero, y quedaron imputados por el delito de daño agravado por venganza en su determinación de su autoridad. En ese sentido, fueron liberados aunque pesarán sobre ellos restricciones, ya que no podrán acercarse al denunciante.
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A pesar de que no estaba previsto en el cronograma de audiencias, este viernes se llevó adelante la formalización del caso que tiene en la mira a un oficial inspector y a un cabo del Comando Radioeléctrico, quienes habían quedado detenidos por rayar con aerosol el automóvil de un colega.
El fiscal que comanda la investigación, Renato Roca, junto a su ayudante fiscal Ignacio Domínguez, impulsó la acusación contra los uniformados que dañaron el vehículo de su colega Néstor Páez, quien cumple funciones en el CISEM y que había denunciado a los implicados por irregularidades en el cumplimiento de sus funciones.
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Es por ello que el Ministerio Público sostiene que actuaron a modo de venganza, puesto que por el informe que había elevado Páez, los efectivos fueron sancionados por las autoridades. Ahora, su situación es más compleja todavía, ya que la Justicia los tiene bajo la lupa.
Cuello estuvo representado por el abogado defensor Claudio Vera, mientras que Albarracín contó con la representación de Gustavo Sánchez, durante la audiencia en la que se resolvió que el plazo de Investigación Penal Preparatoria será de 8 meses.
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Si bien los policías fueron beneficiados con la libertad, la jueza fijó medidas cautelares a pedido de la fiscalía y, por esa razón, no podrán acercarse al denunciante al menos durante 3 meses, como así también deberán reservarse de realizar actos turbatorios y de tomar contacto por cualquier vía.