En una nueva audiencia por el caso que investiga un abuso sexual en el Colegio Luján, que tiene a un joven estudiante en la mira, la fiscalía solicitó el fin de la prisión domiciliaria para Lucas Salinas, quien permanecía con pulsera electrónica en su casa, y el juez de Garantías lo concedió y el chico recuperó la libertad.
A pesar de la resolución favorable para el imputado, acusado de abuso sexual con acceso carnal en perjuicio de una menor con discapacidad, seguirá vinculado a la causa que investiga el fiscal de ANIVI, Eduardo Gallastegui. Eso no significa un sobreseimiento ni mucho menos una absolución, sino que continuará ligado al proceso en libertad, ya que ello no entorpece la instrucción.
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Es por esa razón que el magistrado Maximiliano Barbera una vez al mes deberá presentarse en la Comisaría 13º y no podrá salir del país y la provincia sin previa autorización de la Justicia. Tampoco podrá acercarse a la denunciante ni a su familia, a menos de 500 metros a la redonda, tras la restricción perimetral.
El defensor Reinaldo Bedini solicitó el cierre de la investigación, al considerar que no existen pruebas contundentes contra su patrocinado. Sin embargo, el Ministerio Público lo cruzó y sostuvo que no es potestad de la defensa técnica pedir tal cosa, sino de la fiscalía.
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Por su parte, la querella, representada por Agustín Idemi, se opuso al cese de la medida coercitiva. Además se mostró molesto por el proceder de la Oficina Judicial, que le habría avisado a último momento de la audiencia programada para este lunes por la mañana. El letrado, que siguió el proceso por videollamada, calificó de "nefasto" el trabajo de la Oficina Judicial.
Para el querellante, la prueba que resultó favorable para Salinas, no tenía el peso que le estaban dando y también insistió con la pericia psicológica al acusado. No obstante, el imputado se negó a someterse a dicha pericia y, sin objeción de la fiscalía, el juez Barbera le dio la derecha.