Este martes por la mañana, la defensa del Lucas Salinas, acusado por el abuso sexual en el Colegio Luján, solicitó la excarcelación del chico basada en dos fundamentos claves y le juez del Tribunal de Impugnación rechazó su pedido, aunque le dictó la prisión domiciliaria y resolvió que utilizara una tobillera electrónica.
Si bien los defensores Reinaldo Bedini y Paola Ibáñez pretendían que cesara la medida cautelar que lo mantiene desde hace 20 días preso en el Servicio Penitenciario, la resolución del juez Fernando Echegaray fue vista con buenos ojos ya que el adolescente que apenas cumplió la mayoría de edad regresará a su domicilio.
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El juez de Impugnación Fernando Echegaray
A pesar de que la fiscalía y la querella, representadas por Silvina Gerarduzzi y Agustín Idemi, respectivamente, se opusieron a que Salinas resultara beneficiado, la autoridad hizo lugar al cuestionamiento de la "pauta objetiva" que la defensa hizo.
El juez de Garantías Maximiliano Eugenio Barbera le había fijado la prisión preventiva por 2 meses, argumentando que existía peligro de fuga por el accionar del acusado y que la calificación de abuso sexual con acceso carnal así lo preveía, en el Código Penal.
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Los defensores Reinaldo Bedini y Paola Ibáñez
No obstante, los defensores aseguraron que la medida coercitiva impuesta no cumplía con los requisitos debidos ante la ausencia de elementos de convicción que sostuvieran la imputación contra su patrocinado, quien siguió atentamente la audiencia vía Zoom desde el Penal de Chimbas.
Para los defensores no se acreditó que hubiera acceso carnal en el supuesto abuso de la menor con discapacidad, dentro del baño del establecimiento educativo, por lo que no correspondía tener a Salinas tras las rejas. Además, explicaron que siempre estuvo a disposición de la justicia y dejaron entrever que quizás el cambio de domicilio se prestó para la confusión de fiscalía que ordenó allanamientos con resultados negativos. Fue por ello que luego pidieron su detención.
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La fiscal de Impugnación Silvina Gerarduzzi y Agustín Idemi, abogado querellante
"El peligro de fuga es injustificado, no existe ningún riesgo para la investigación", expresaron ante el magistrado del Tribunal de Impugnación y añadieron: "El acceso carnal es algo que debe resolverse en el fondo de la cuestión, en un debate y no en una imputación basada en declaraciones".
Después de escuchar a las partes, el juez que se tomó un cuarto intermedio para resolver resolvió la continuidad de la prisión preventiva, aunque ordenando que se cumpla en el domicilio del imputado, donde se encontrará vigilado por un dispositivo electrónico.
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