La defensa del oculista acusado de abuso sexual en perjuicio de sus pacientes pidió una vez más que Oscar Kerman recibiera la suspensión de juicio a prueba. Sin embargo, el Tribunal de Impugnación le negó la posibilidad y ahora acudirá a la Corte de Justicia, como última instancia.
Este lunes por la mañana, los letrados que representan al oftalmólogo que fue denunciado por abusar sexualmente de sus pacientes mujeres, Franco Montes y Marcelo Fernández, le pidieron a la jueza Ana Lía Larrea que revisara la denegatoria del juez de Garantías Andrés Abelín Cottonaro.
Los defensores argumentaron que tanto el Ministerio Público como el magistrado garante no fundaron sus posturas para rechazar la propuesta de probation.
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Los fiscales Alberto Martínez y Claudia Salica se habían opuesto a esa resolución que evita el antecedente penal, ya que aseguraron que la política criminal del MPF no permitía esos beneficios para delitos vinculados a la violencia de género. Por su parte, el juez de Garantías también sostuvo el delineamiento y, por ello, los abogados recurrieron a un tribunal superior.
Para los letrados que sostienen la inocencia del conocido oculista y que plantearon el recurso de impugnación, resulta erróneo interpretar que los hechos denunciados están relacionados con la violencia de género, por lo que no habría lugar para denegar la solución que elude el juicio y una posible condena.
No obstante, la jueza de Impugnación no tuvo las mismas consideraciones que los demandantes. Es por esa razón que ahora recurrirán a la máxima autoridad judicial para pedir la salida más rápida para Kerman.
“Iremos en Casación a la Corte porque entendemos que no se encuentran fundados, ni la oposición fiscal, ni la decisión de la Jueza de impugnación de confirmar esa decisión del juez de Garantías”, sostuvo Fernández al mismo tiempo que afirmó: “Hay una fundamentación ausente, basada pura y exclusivamente en argumentos dogmáticos y eso no es lo que exige la ley procesal”.
Esta es la segunda vez que Larrea interviene en la causa del oculista. Antes lo había hecho para beneficiar al imputado con concederle la libertad, tras cumplir con la prisión domiciliaria en su casa situada en el country del Club Amancay, en Santa Lucía.