A 9 meses del sangriento crimen en Las Chacritas, donde Marcelo Amarfil fue asesinado a sangre fría, la única acusada será sometida a un equipo de profesionales que evaluará su estado mental y que buscará determinar, entre otras cosas, si pudo dirigir sus acciones y si comprendía las consecuencias de sus actos.
Fuentes allegadas a la investigación judicial conducida por el fiscal Francisco Pizarro informaron que Luciana Teresita Bustos será abordada por dos peritos del Ministerio Público, otros dos ofrecidos por la defensa técnica y uno más por la parte querellante, con el objetivo de establecer qué fue lo que se le atravesó por la cabeza al momento del hecho.
Por el asesinato, la joven científica del CONICET fue imputada por homicidio agravado por alevosía y por el vínculo, un delito que prevé el mayor de los castigos previstos por el Código Penal Argentino, es decir, la prisión perpetua. Para los investigadores no hay dudas que la sospechosa actuó con violencia y se valió de la indefensión de la víctima para atacarla. Es que el profesor de Educación Física estaba esposado cuando fue agredido con un cuchillo. Es por esa razón que para la fiscalía, la autora actuó con alevosía.
Además, se estima que la mujer mantenía una relación afectiva con Amarfil y que la misma poseía una doble vida. Eso fue lo que complicó a la imputada porque, por un lado, convivía con su pareja mujer y, por otro, mantenía un vínculo paralelo con la víctima. Incluso, para el propio entorno del hombre asesinado fue una sorpresa la cuestión del vínculo afectivo, dado que para sus conocidos se presentaban como mejores amigos y hasta futuros socios en negocios y proyecciones que tenían.
Los mensajes encontrado en los teléfonos dieron cuenta del tipo de relación que había y por ello la investigación del crimen también se encuadró con ese agravante. No obstante, la defensa representada por Néstor 'Roly' Olivera, Fabiana Salinas y Marcelo Sandez cuestionó la imputación. En líneas generales, los defensores manifestaron que no se acreditó el vínculo por unos simples mensajes.
Acorde señalaron, Bustos es lesbiana y por ende siempre tuvo parejas mujeres. Para los abogados, no alcanza con las formas en que ella se refería a su amigo afirmar un romance. "Decirle mi amor a un amigo era una forma de hablar", agregó Olivera.
El brutal crimen ocurrió el 17 de enero de este año, en una oscura calle ubicada atrás del Aeropuerto de 9 de Julio. Allí la escena provocó revuelo, ya que la acusada fue hallada bañada en sangre y en estado de shock. A su lado se encontraba Amarfil sin vida y con múltiples heridas, las que -según aseguró en ese momento la sospechosa- se las había provocado él mismo.
Sin embargo, la investigación que inició Iván Grassi y que luego pasó a manos del fiscal Pizarro complicó a la joven, ya que los indicios indicaron que los cortes se los había hecho otra persona. Además, a Bustos le secuestraron dos cuchillos, uno que habría sido el arma homicida y, poco a poco, con otras evidencias, su relato se tornó más inverosímil y la dejó contra las cuerdas.