Cómo era el paso a paso del supuesto engaño con proyectos mineros que tuvo denuncias en San Juan
La maniobra, que incluía falsas empresas, procesos de selección simulados y pedidos de dinero a los postulantes, dejó decenas de denuncias en varias provincias y tuvo fuerte impacto en San Juan, donde cerca de 200 trabajadores aseguran haber sido engañados.
La investigación por las presuntas estafas con ofertas laborales en proyectos mineros comenzó a desentrañar un mecanismo que, según la Justicia, estaba cuidadosamente armado para resultar creíble. En el centro de la causa aparece Valeria Graciana Páez, detenida en Salta junto a su pareja, en un expediente que ya acumula decenas de denuncias, incluidas las de cientos de sanjuaninos.
De acuerdo con los investigadores, el esquema tenía una lógica precisa y se repetía en distintas provincias. Todo comenzaba con la difusión de convocatorias laborales vinculadas a la actividad minera, principalmente en yacimientos del norte del país. Las propuestas apuntaban a ingenieros, técnicos, topógrafos y obreros, con sueldos que, en algunos casos, prometían entre 3 y 4 millones de pesos y bajo régimen minero.
Para sostener esa primera instancia, los acusados habrían creado firmas sin respaldo legal, como Baez Mamani Group, Rimay Group S.R.L. y Consultora Bomblin, esta última con operaciones en San Juan. A través de estas estructuras, difundían avisos, contactaban postulantes y simulaban pertenecer a proyectos reales.
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El siguiente paso era clave: el proceso de selección. Según surge de la causa, los aspirantes atravesaban entrevistas, contactos con supuestos profesionales de recursos humanos, evaluaciones médicas preocupacionales e incluso intercambios con abogados e ingenieros. Todo el circuito imitaba el funcionamiento de una contratación formal.
Con el correr de los días y una vez consolidada la confianza, aparecía el pedido de dinero. A los postulantes se les exigían sumas que iban desde los 200 mil hasta los 500 mil pesos, bajo distintos argumentos: trámites administrativos, gestiones sindicales, estudios médicos o incluso “multas” necesarias para acceder al puesto.
En muchos casos, las víctimas reunían el dinero y lo transferían a cuentas de terceros vinculados al grupo. Recién entonces, y tras las sucesivas postergaciones en las fechas de ingreso, comenzaban a surgir las sospechas.
Sin embargo, tras reiteradas demoras, algunos decidieron comunicarse directamente con la empresa minera mencionada en la propuesta. Siempre de acuerdo a los testimonios, desde la firma les indicaron que no utilizaban ese tipo de intermediación ni tenían vínculo con los supuestos reclutadores.
Ese dato marcó un punto de quiebre. A partir de allí comenzaron a multiplicarse las denuncias, que luego se extendieron a otras provincias como Mendoza, Tucumán y Catamarca.
La causa, que se inició formalmente el 27 de febrero, avanzó con allanamientos simultáneos en Salta y derivó en la detención de los principales sospechosos. Además, se ordenó el bloqueo de cuentas bancarias utilizadas en las maniobras, en un intento por preservar fondos y evitar nuevos movimientos.