Vestían camperas de la Policía Federal, portaban armas de fuego y decían tener una orden de allanamiento. Pero todo era mentira, ni ellos eran policías ni iban por un procedimiento. Los sujetos eran asaltantes que, apenas entraron a esa causa de Rawson, redujeron a la familia, los ataron y dieron vuelta a la casa. Se creen que buscaba un botín que no encontraron y finalmente se llevaron artefactos y una bicicleta.
No es la primera vez que asaltantes vestidos de policías federales cometen un asalto. El último antecedente fue el de los tres sujetos que el pasado 8 de julio irrumpieron en una inmobiliaria de Capital y fugaron con fajos de dólares por un monto de 50 millones de pesos. Además, hay otros casos de atracos con delincuentes disfrazados de policías.
Este último robo sucedió el miércoles cerca de las 23 en una propiedad de calle Boulevard Sarmiento, en cercanías de Hipólito Yrigoyen, en Rawson, en jurisdicción de la Subcomisaria Ansilta. Allí vive una familia de apellido Zapata. Lo curioso es que sus moradores no son gente adinerada ni la casa es ostentosa; el hombre supuestamente trabaja en un lavadero, contaron fuentes del caso.
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Desolado. Hay pocas viviendas en la zona donde ocurrió el violento atraco.
Todo comenzó cuando llamaron a la puerta. Jorge Zapata salió a atender y se encontró con, al menos, dos hombres que llevaba camperas azules, con las clásicas iniciales de la PFA en letras amarillas. Los desconocidos aseguraron que tenían un orden de allanamiento, pero en esos momentos empujaron al padre de familia, ingresaron a la propiedad y lo encañonaron con armas de fuego. Ahí también le ataron las manos con precintos.
Los delincuentes entraron a la casa y adentro redujeron a la esposa de Zapata, que tenía a su bebé en brazos, y a otros dos hijos, según las versiones. Fuentes del caso aseguraron que maniataron a dos de los chicos, mientras que a la mujer no le hicieron nada porque estaba con el nene pequeño.
Revisaron todo en busca dinero, pero aparentemente no encontraron la cantidad que pretendían. Fue así que sólo se apoderaron de dos televisores, dos celulares y una bicicleta, y emprendieron la fuga. Se desconoce si había otros ladrones afuera haciendo de campana y si andaban en vehículos.
El caso es investigado por los policías de la Brigada de Investigaciones de la Central de Policía, bajo directivas del fiscal Cristian Gerarduzzi de la UFI Delitos contra la Propiedad.