jueves 23 de junio 2022

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a Tiempo de San Juan. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE
HISTORIAS DEL CRIMEN

El asesinato entre hermanos de Villa del Carmen

Fue una mañana de 1995. Se pusieron a beber y se desconocieron. Uno terminó en el hospital muerto y el otro preso en una comisaria, acusado de homicidio.

Por Walter Vilca 13 de marzo de 2022 - 08:47

“Siempre habían sido muy unidos y sólo tenían problemas entre ellos cuando se ponían a tomar. El vicio los perdía”, dijo su cuñado. Era así, el vino nunca es buen consejero, más para dos hombres en apariencia tranquilos y temperamentales con algunos tragos encima. Pero la borrachera de esa mañana de 1995 no fue igual a las otras entre esos dos hermanos y una discusión como tantas, tomó ribetes inimaginables en esa casa de Villa del Carmen. La hermana mayor los escuchó y los retó para que dejaran de pelear. Ninguno hizo caso. Al rato se escuchó el alarido de dolor de uno de los changarines, que recibió un cuchillazo en el pecho y con esto su sentencia de muerte.

Esta es la historia de Jesús y Rómulo. Dos hermanos calingastinos que llegaron a San Juan a buscar trabajo y por cuestiones del destino, y la violencia misma, uno terminó asesinado y el otro preso por ese delito imperdonable.

Jesús, de 35 años, y Rómulo Naveda, de 34, habían venido a probar suerte al Gran San Juan en 1995. La vida en su pueblo de Tamberías no daba muchas oportunidades, además uno de ellos acababa de separarse, de modo que la idea era empezar de nuevo. Así fue que pidieron alojamiento a su hermana Ema y su cuñado, que junto a sus hijos, vivían en el callejón Lateral de Villa del Carmen en Rivadavia.

Un viaje sin retorno

Los hermanos Naveda eran trabajadores y no tardaron en encontrar una changa en Iglesia para cortar leña. Allí estuvieron unos días y regresaron a la casa de su hermana a mediados de septiembre de 1995. Pronto fueron contratados en un corralón frente al hipódromo, eso los mantuvo ocupados. Lo único que no perdían era la costumbre de beber. “El vicio los perdía, a cualquier hora y en cualquier lugar”, declaró después su cuñado Felipe Olivera, según una entrevista publicada en Diario de Cuyo.

Los testimonios no son precisos sobre si esa mañana del 30 de septiembre de 1995, Rómulo y Jesús se amanecieron bebiendo. Todo hace suponer que sí, porque estaban borrachos. El menor de ellos declaró que, a eso de las 9, fue al corralón donde trabajaba a cobrar unos pesos y regresó a la casa de Villa del Carmen para seguir tomando vino con su hermano.

Los tragos iban y venían en el comedor de esa casa. Su hermana Ema y el cuñado permanecían en el patio. Los escuchaban hablar, hasta que sintieron que empezaron a reprocharse cosas. No les dieron importancia, era normal que tuvieran desencuentros. La discusión fue subiendo de tono y de un momento a otro estaban a los gritos.

Ema quiso calmarlos y se asomó a través de la ventana para reprenderlos y decirles que dejaran de pelear. La mujer pensó que se tranquilizarían, pero no. Rómulo y Jesús la siguieron. Jamás se supo cuál fue el problema entre ambos. Hubo quienes afirmaron que discutían por cuestiones del trabajo. Otros instalaron la versión que uno reclamaba a otro por su separación. El cuñado contó que en un instante entró al comedor a sacar un cigarrillo y vio que continuaban increpándose, pero no se metió y salió de nuevo, según la causa judicial.

Violento desenlace

Los dos hermanos se encontraban solos en el comedor, cuando se desató el drama. Parece que estaban tan desencajados y enardecieron que se desafiaron a pelear. El que pegó primero fue Jesús, que le lanzó una trompada en la nariz a Rómulo. Y éste no se lo perdonó. Agarró un cuchillo de carnicero que había sobre un mesón y sin pensarlo demasiado le clavó un puntazo en el pecho a su hermano mayor.

La hoja de 15 centímetros de largo por 3 de ancho ingresó entre la quinta y la sexta costilla del costado izquierdo del pecho y atravesó el pulmón hasta tomar el corazón, según la autopsia. Ema Naveda y su esposo oyeron el grito de dolor de Jesús. Ahí corrieron al comedor a ver qué pasaba. El mayor de los Naveda ya estaba en el piso, quejándose y tomándose el pecho, con la camisa manchada en sangre.

Rómulo parecía desorientado. No expresó ni una palabra, sólo encaró hacia la calle y se alejó caminando en dirección al oeste. Minutos más tarde se presentó en la Subcomisaria Leiva y relató que había herido a su hermano. Mientras tanto, en la casa todo era confusión. Olivera y su mujer intentaron auxiliar a Jesús, pero eran tanta la sangre que le brotaba que le pusieron una sábana en el pecho para tapar la herida.

Sin chances

El propio Olivera se dirigió a la Seccional 25ta y pidió ayuda, también solicitó una ambulancia. Al rato trasladaron a Jesús Naveda a la guardia del Hospital Guillermo Rawson. En horas del mediodía, informaron que Jesús Rogelio Naveda había fallecido como consecuencia del certero cuchillazo en el pecho. Para entonces, Rómulo “El Chato” Naveda se encontraba detenido. Con la noticia de la muerte de su hermano, el juez de turno dispuso que quedara preso imputado del delito de homicidio.

Casi un año más tarde, en junio de 1996, Rómulo Valentín Naveda fue sometido a juicio en la Sala III de la Cámara en lo Penal y Correccional. El abogado Faustino Gélvez, su defensor, fue por la absolución. Alegó que el acusado estaba ebrio y que no recordaba nada por el violento episodio. Y que en caso que no le aceptaran ese argumento, a lo sumo debían considerar el hecho como un acto de defensa propia. Esto porque la víctima había golpeado primero a Rómulo.

El fiscal Gustavo Manini ya había pedido la condena por el delito de homicidio simple. Es que entendía que el ataque mortal con un cuchillo no era proporcional a un golpe de puño, además su vida no corría riesgo. Se trataba sólo de una discusión o una pelea doméstica entre hermanos.

Los jueces Héctor Fili, Enrique Domínguez y Ricardo Conte Grand dieron por acreditado que Rómulo Naveda fue el autor del asesinato. Para ellos, el estado alcohólico del acusado no lo eximía de su responsabilidad. Por otro lado, descartaron el posible estado de amnesia, pues había podido caminar a un puesto policial y se había entregado. También expresaron que no podían consideran que haya actuado en defensa propia.

Valoraron a su favor, la falta de antecedentes penales. Y como agravante, el hecho de dar muerte a su propio hermano. Así fue que el 27 de junio de 1996 condenaron a Rómulo Naveda a la pena de 8 años y 6 meses de prisión a cumplir en el Servicio Penitenciario Provincial de San Juan.

Tiempo de San Juan

Suplementos

Contenido especial

Seguí leyendo

Dejá tu comentario

LO QUE SE LEE AHORA
Ella es Yanina Alderete, la única investigada en el crimen de Fabiana Cabrera. A la izquierda Alderete este miércoles en la audiencia. A la derecha cuando fue la audiencia de formalización (presentó varias heridas).

Las Más Leídas

El autor del texto de la polémica en la Normal Sarmiento rompió el silencio: qué dijo audio
Este es el albañil sanjuanino que traía dos ladrillos de cocaína en un colectivo y cayó en Vallecito
Wayra Iglesias es hija de Tete.  video
Ella es Yanina Alderete, la única investigada en el crimen de Fabiana Cabrera. A la izquierda Alderete este miércoles en la audiencia. A la derecha cuando fue la audiencia de formalización (presentó varias heridas).
Mirá cómo estará el tiempo este jueves en San Juan

Te Puede Interesar