El obrero de la construcción y sobrino de un dirigente sindical cuyo nombre se hizo conocido por desmayar a golpes a su pareja, ahora pasa sus días en la cárcel. Después de permanecer prófugo 9 meses y ser recapturado en septiembre pasado, la jueza Ana Carolina Parra dictó el procesamiento en su contra y la prisión preventiva.
Si bien Gabriel Alejandro Tovares apeló el fallo de la titular del Segundo Juzgado Correccional, es difícil que consiga un dictamen favorable y menos la excarcelación. El muchacho, sobrino de un conocido gremialista, está acusado del delito de lesiones leves agravada por el vínculo y en contexto de violencia de género. Pero además tiene una causa penal del 2017 y en la que también está procesado por agredir a la misma mujer, a la que arrastró de los cabellos, golpeó e intentó ahorcar con un cinto.
Tovares está preso desde septiembre último tras permanecer prófugo casi 9 meses. El muchacho se dio a la fuga y desapareció el 10 de enero del año pasado después de la brutal golpiza que le dio a su pareja de entonces. Ella ya lo había denunciado anteriormente –por el hecho del 2017- y el hombre hasta tenía una exclusión del hogar. Sin embargo, volvieron a convivir y los conflictos continuaron.

Esa tarde, del 10 de enero de 2020, Gabriel Tovares llegó alcoholizado a la casa que alquilaban en la calle Urquiza en Santa Lucía. La chica le pidió que se fuera, no quería que sus dos hijos lo vieran así. Este se molestó, comenzó a insultarla y a pegarle. La chica llamó a su suegra y también a su madre y a su hermana. El muchacho continuó pegándole. Le dio trompadas y puntapiés hasta dejarla casi inconsciente en el piso, según la causa judicial. Incluso le pegó con un palo estando en el suelo, según versiones.
Cuando estas últimas llegaron, encontraron a la chica tendida en la puerta de la vivienda. Su estado era calamitoso, tenía un ojo hinchado, otras heridas en el rostro y mucha sangre. En ese momento, la madre intervino y reprendió a Tovares por la agresión. Como respuesta, el joven amenazó de muerte a la mujer, a la víctima y a su hermana. Minutos más tarde escapó en compañía de su mamá, quien supuestamente no hizo nada para detener la paliza.
El sospechoso se mantuvo oculto, en el medio la víctima denunció que recibió presión de sus ex suegros. Finalmente, Cristian Tovares se entregó en la Policía a fines de septiembre del año pasado. La jueza Ana Carolina Parra le tomó indagatoria y dispuso que continuara detenido. Ahora se conoció que lo procesó y le dictó la prisión preventiva, todo esto porque consideró que es una amenaza para la víctima y es primordial resguardar su integridad física y psicológica.
La defensa del muchacho apeló el fallo y el caso fue a parar a la Sala II de la Cámara en lo Penal y Correccional, cuyo tribunal debe expedirse. Mientras tanto él sigue alojado en el penal de Chimbas y todo indica que seguirá ahí hasta el juicio por esta causa y la anterior.
