Después de que Tiempo de San Juan publicara, en exclusiva, el aberrante caso que la Justicia investiga y que tiene en la mira a una interna del Servicio Penitenciario como sospechosa de un abuso asexual contra su propia hija de 4 años, con la que convivía tras las rejas, la Asesora de Menores que interviene en el hecho explicó qué pasará con la menor que habría sido víctima del horror.
Si bien el juez Guillermo Adárvez es quien investiga si existió un delito sexual, es la Dra. Laura Romarión quien vela por la seguridad de la chiquita que -como medida excepcional- fue separada de su progenitora. La misma fue identificada con las iniciales M.P, a modo de resguardo de la menor y sus hermanos.
La funcionaria del Ministerio Público indicó que fue alertada por las autoridades del Penal de Chimbas y que de inmediato las guió en el procedimiento a seguir con la niña. "No va a volver a la cárcel, se encuentra internada en el Hospital de Niños por estas horas, siendo observada por los profesionales de la salud. La Dirección de Niñez también tomó cartas en el asunto para abordar la situación", sostuvo.
Por lo general, en este tipo de casos, con menores vulnerados, el juez de Familia de turno es quien determina su destino. Es decir, si el menor es puesto bajo la guarda del círculo familiar más cercano o bien, llevado a un hogar del Estado. En este hecho en particular, es la jueza Marianela López quien tomará la decisión sobre el destino de la menor. "Por el momento estamos esperando las evaluaciones y los informes para definir qué hacer con la nena", señaló la titular del Primer Juzgado de Familia a este medio.
Según indicaron fuentes allegadas a la investigación, la presunta víctima nació mientras la gestante ya se hallaba en la cárcel tras ser condenada a 24 años de prisión, por corromper sexualmente a la niña de 11 años y por el maltrato al resto de los niños. Acorde al relato, la sospechosa del pabellón de mujeres quedó embarazada de otro interno del Penal.
Aunque existen funcionarios como Romarión que se oponen a que los menores vivan tras las rejas, hay una normativa legal que sí lo permite y que dispone que, hasta los 4 años, los niños puedan convivir con sus madres. "En mi opinión, priman los derechos de los niños por encima del de las madres a criar a sus hijos. Ellos no tienen por qué vivir encerrados, cuando no hicieron nada", agregó la Asesora.