A primera hora de la mañana de este lunes, el marido de la joven asesinada Brenda Requena fue trasladado desde el Penal de Chimbas, donde permaneció el fin de semana luego de que su indagatoria pasara a cuarto intermedio, hasta Tribunales para continuar con su declaración frente al juez que investiga la causa de presunto femicidio.
Fuentes calificadas le informaron a Tiempo de San Juan que el único detenido y sospechado por el tremendo crimen en Campo Afuera, Albardón, Diego Álvarez, tuvo la oportunidad de ejercer su derecho a defensa pero se abstuvo a declarar y -contra las especulaciones de los expertos que señalaban que podía ofrecer su versión de los hechos por el pedido de lectura de las pruebas en su contra- guardó silencio, tras conocer los cargos que se le imputaron.
Lo habitual en este tipo de circunstancias, según indican, es que luego de la notificación de imputación, el presunto autor de delito comience a declarar o se abstenga y que la audiencia se resuelva el mismo día. En este caso, comenzó el viernes y finalizó este lunes sin la palabra del sospechado, como se esperaba en el palacio de Justicia.
Para Guillermo Adárvez, del Tercer Juzgado de Instrucción, existen pruebas suficientes para imputarlo por homicidio agravado por el vínculo y por femicidio. A pesar de algunas certezas, el proceso judicial está recién en la primera etapa, en la de instrucción.
Según el fiscal que entiende en la causa, Carlos Rodríguez, hay pruebas que lo incriminan y un testimonio fundamental que lo sitúa en el lugar donde luego fue hallado el cuerpo sin vida de la joven madre, descuartizado y calcinado.
El abogado defensor Marcelo Abarca Gómez solicitó que se leyeran las pruebas que se acoplan en el expediente y por ello la indagatoria se extendió hasta este lunes. Finalmente, el principal sospechoso del homicidio daría su versión de los hechos que lo comprometen evitó dar algún tipo de explicación.