Su perversidad era tal que elegía la peor ocasión para dar rienda suelta a sus deseos sexuales. En los momentos en que su mujer sufría ataques epilépticos y permanecía inconsciente, el hombre aprovechaba para meterse a la habitación de su hijastra, que padece de retraso madurativo, y la sometía sexualmente.
Estos aberrantes hechos habrían ocurrido en noviembre de 2018 y el sujeto, un albañil de 38 años, fue detenido. El caso fue investigado por el juez Martín Heredia Saldo, del Cuarto Juzgado de Instrucción, quien en esta última semana procesó al supuesto abusador con prisión preventiva por el delito de abuso sexual reiterado gravemente ultrajante, agravado por la convivencia, en concurso ideal con corrupción de menores agravado, todo en concurso real, indicaron fuentes judiciales.
La violencia era moneda corriente dentro de la vivienda de esta familia de Chimbas. El hombre era un violento en todo momento. Cuando no las golpeaba, las insultaba diciéndoles “mogólicas” y otras cosas para degradarlas. La mujer aguantó la situación durante 6 años. “El insoportable maltrato físico, moral y psicológico” que el sujeto ejercía sobre su familia llevó a que la mujer se separe en marzo de este año, según el expediente.
Por un tiempo, la mujer junto a su hija de 16 años y su hijo varón de 4 vivieron tranquilos. Fue hasta que el 3 de mayo de este año, apareció el ahora acusado y otra vez mostró su lado violento. La adolescente entró en una crisis de nervios y largó en llanto, tanto que llamaron al 911. El sujeto finalmente se marchó y al rato la jovencita se calmó. A la noche con su madre. En esa charla, la chica le contó a su mamá que su padrastro había abusado de ella en, al menos, dos ocasiones. Y que eso sucedía cuando la mujer tenía ataques de epilepsia y quedaba inconsciente en la cama.
Esa misma noche hicieron la denuncia en el Centro A. NI. VI. y se abrió la causa judicial que ahora terminó con el procesamiento dictado por el juez Heredia Zaldo contra el albañil, que continuará preso en el penal de Chimbas.