Padrastro abusador

Su pareja se iba a trabajar y él violaba a su hijastra

Esa es la acusación que pesa contra un mecánico que, supuestamente, aprovechaba la ausencia de su concubina y abusaba de esa nena, desde que ésta tenía 10 años. El juez Martín Heredia Zaldo le dictó la prisión preventiva y lo envió al penal de Chimbas.
jueves, 11 de julio de 2019 · 23:37

“Callate, no digas nada…”. El hombre lo resolvía todo con esas palabras y con el miedo mismo que infundía, así supuestamente conseguía ocultar los abusos sexuales a los que sometía a su hijastra cuando su mujer salía a trabajar. La nena soportó esto durante casi dos años y se animó a contar a su madre todo su martirio al tiempo de que ésta se separó del pervertido sexual.

El caso salió a luz el 3 de mayo pasado tras la denuncia de la mamá de esa nena que hoy tiene 13 años y en ese entonces el hombre, cuya identidad se reserva para no exponer a la víctima, acabó detenido por orden del juez Martín Heredia Zaldo. La semana pasada el mismo juez, titular del Cuarto Juzgado de Instrucción, dictó el auto de procesamiento contra este mecánico de 45 años domiciliado en Concepción, Capital, y lo envió al penal de Chimbas con prisión preventiva. El delito del que lo acusa es abuso sexual con acceso carnal reiterado, doblemente agravado por el grave daño en la salud mental de la víctima y por la convivencia.

Es que, según fuentes judiciales, todos los abusos fueron cometidos durante el tiempo en que el hombre vivió en pareja con la madre de la chica, en una vivienda de Rivadavia. En aquel entonces la niña tenía 10 años. La mujer, que es docente, se iba a trabajar todas las tardes y el hombre se quedaba al cuidado de la nena. En esas circunstancias supuestamente la sometía.

La niña relató a través de Cámara Gesell que su padrastro le ordenaba que fuese a ver dibujitos al dormitorio grande y se acostara en la cama. Él se ponía a su lado y fingía dormir, pero después empezaba con sus perversiones. Los abusos iban desde simple manoseos hasta el acceso carnal, según fuentes judiciales. Esto se repitió muchas veces durante casi dos años y llegó a su fin cuando su mamá se separó del hombre a fines del 2017.

Pese a que el hombre desapareció de sus vidas, la niña intentó guardar todo en secreto y no le dijo nada a su mamá. La menor recordó que cada vez que era sometida, el hombre le decía: “cállate, no digas nada…” y le hacía caso. El sujeto era intimidante y muy agresivo con las palabras, de modo que le tenían miedo, relató luego la madre. La chica quedó mal psicológicamente y eso le afectó hasta en los estudios. Su sufrimiento iba a por dentro.

A principio de mayo de este año, la mamá descubrió que la chica adulteró la nota de una prueba, quizás para que no la reprendiera. La mujer preguntó por qué hacía eso y la menor contestó que tenía problemas. Luego aclaró que el problema era su padrastro, que durante mucho tiempo abusó sexualmente de ella. A partir de ese momento la nena perdió el miedo y empezó a contar a su mamá todo lo que sufría con ese hombre.

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