Procesan al padrastro que violó y embarazó a la nena sometida a un aborto y sobreseen a la madre
El juez del Primer Juzgado de Instrucción dictó la prisión preventiva por abuso sexual gravemente ultrajante en perjuicio de la menor de 11 años al acusado y excarceló a la madre, que quedó libre de culpa. Los detalles.
A casi tres meses del destape del caso que conmocionó a San Juan, protagonizado por una nena de 11 años que quedó embarazada tras sufrir constantes violaciones por parte de su padrastro, y que por esa razón fue sometida a un aborto legal en el Hospital Rawson, el juez del Primer Juzgado de Instrucción que investigó la causa procesó con prisión preventiva al acusado por abuso sexual gravemente ultrajante agravado por la condición de guardador, mientras que a su madre la sobreseyó y ordenó su inmediata liberación.
El sujeto identificado con el apellido Castillo, de 42 años, estaba en pareja con la madre de la nena (A.M) y estuvo siempre bajo sospecha, después de que en la escuela a la que la menor asistía descubrieran el embarazo. Sin embargo, fue el testimonio de la víctima y el concluyente resultado de la prueba de ADN lo que lo condenó. El estudio de histocompatibilidad biológica para determinar la paternidad del feto que gestaba la menor sostuvo que "ninguno de los veintidós marcadores genéticos examinados excluyó al denunciado como padre biológico, con una probabilidad de paternidad de 99,9999999998".
La escuela donde todo comenzó, donde descubrieron el embarazo de la menor
Desde que se conoció la noticia, luego de que las autoridades de la Escuela Colón -ubicada en el asentamiento Cristo Pobre- sospecharan que la nena tenía un embarazo y la llevaran al centro de salud contiguo para confirmarlo, el procesado quedó detenido y fue trasladado a los calabozos de la Seccional 25. Más tarde, fue indagado por Benito Ortíz y luego de ello enviado directo al Penal de Chimbas, donde permanecerá durante todo el proceso judicial que acaba de concluir su etapa de instrucción.
Este era parte del ranchito en el que vivía la menor abusada, el padrastro, la madre y la hermana.
Por su parte, la madre de la nena a la que se le practicó una ILE (Interrupción Legal del Embarazo) en principio cayó detenida junto a su pareja por sospechas de complicidad. La instrucción que llevó adelante el juzgado de Benito Ortíz la indagó por el delito de abandono de personas, mientras que la fiscal que entendió en la causa -Claudia Salica- solicitó que se la imputara como partícipe necesaria en comisión por omisión.
Como dormían en una misma habitación y los abusos se dieron en ese mismo lugar mientras el resto dormía, para la fiscal resultó inverosímil que la progenitora no se diera cuenta y por ello le atribuyó cierta responsabilidad en el delito. Para la defensa, engendrada por Mónica Sefair, A.M era una víctima de violencia de género que confiaba ciegamente en su marido y que el cuadro enfermizo al que estaba sometida no le permitían ver más allá de lo que se presentaba ante sus ojos.
Además, la testimonial de la nena desligó por completo a la madre porque -según trascendió- tenía miedo de contarle y que ésta se enojara o, peor aún, que su padrastro se marchara de la casa y se quedaran "sin comer" pues el jornalero era quien llevaba el pan a la mesa.
Tanto la declaración de la menor como la de la mujer en la mira de la Justicia fueron debidamente analizadas por especialistas en psicología y abusos intrafamiliares que concluyeron que la madre desconocía las vejaciones que su pareja perpetraba.Por tanto, el juez rechazó el pedido de la representante del Ministerio Público y dictó el sobreseimiento parcial y definitivo en su favor por el delito imputado en indagatoria.
Una historia que duele
Cuando la menor contaba con apenas nueve años, aproximadamente, el imputado Castillo comenzó a ultrajarla sexualmente con tocamientos con sus manos en la zona vaginal, anal y senos por debajo de la ropa, conductas que se repitieron incontables veces. Posteriormente, cuando la niña tenía diez años, la accedió carnalmente, y desde entonces repitió estos abusos, a consecuencia de los cuales quedó embarazada.
Los ataques sexuales contra la pequeña fueron perpetrados en la vivienda más humilde del Cristo Pobre, en horas de la noche cuando todos dormían, circunstancias aprovechadas por ese animal que sigilosamente encontraba la forma introducirse en la cama de la niña.
Estos abusos sexuales fueron soportados por la niña en función del temor que le infundían las amenazas de su padrastro y para proteger a su madre y hermana, quienes también eran maltratadas físicamente. En reiteradas ocasiones, la menor detalló los episodios de violencia a los que las tres eran sometidas en manos del sujeto que afrontará como máximo 20 años de cárcel cuando le llegue la hora del juicio y sea condenado.
A pesar del trauma y de la grave consecuencia que soportó la nena en manos del marido de su madre, lamentablemente, no era la primera vez que era víctima de abuso sexual. Es que cuando era más chica, fue manoseada por sus tíos, los hermanos de la madre que hoy están detenidos también en el Penal de Chimbas. Aunque en aquella oportunidad, las agresiones no fueron más allá de tocamientos.
Retraída y solitaria, esquiva a mantener relaciones con sus pares, guardó el secreto más espantoso y fueron sus conductas y actitudes las que la delataron ante el personal docente que fue vital en el descubrimiento del caso. Sufría por dentro y a pesar de que vivió situaciones que la marcarán por siempre, fue rescatada y hoy comienza una nueva vida. Niña sí, madre no y abusada nunca más.