Dicen que era un padre siempre presente, un laburante, un buen hijo y amigo, un amante de las tradiciones criollas y, sobre todo, un gaucho. Ese era Lucas Emanuel Novaro, el joven de Angaco que trabajaba como operario para una empresa de servicios eléctricos y que este viernes murió de forma trágica en Rawson tras recibir una descarga de energía.
Novaro realizaba trabajos frente a una vivienda situada en las calles Quiroz y Valle Fértil, Rawson. Otros operarios y él fueron allí por un reclamo domiciliario. En el momento de la tragedia el joven estaba dentro del “balde” de la grúa y a más de 3 metros de altura, según fuentes policiales. No saben qué pasó porque supuestamente tenía toda la ropa de trabajo y los elementos de seguridad, pero algo tocó o falló que recibió una descarga de 380 voltios, explicó un jefe policial.
Sus propios compañeros lo auxiliaron en razón de que aún tenía signos vitales, aseguraron, y lo trasladaron en un vehículo particular hasta Centro de Salud René Favaloro, donde llegó sin vida. Ahora tratan de establecer si fue un error del propio operario o hubo otra falla inesperada. Por eso pidieron pericias a profesionales y hasta ingenieros de la Universidad Nacional de San Juan, que inspeccionaran todo, hasta el vehículo y la grúa, dijo un funcionario. “No sabemos qué sucedió, pero nos preguntamos cómo es que no cortaron la energía para trabajar”, dijo Fernando Novaro, otro de los tíos del ahora fallecido.

Los vecinos del barrio Juan Domingo Perón de Angaco, donde vivía Lucas Novaro, no salían de su asombro. Y es que todos conocían al muchacho de 24 años, dado que nació ahí y los Novaro son conocidos y queridos por la gente. “Todos estamos destrozados. Su mamá está shockeada por la muerte de Lucas. Como que no quiere admitirlo, pero se da cuenta y le duele la situación”, contó Pablo Salina, tío materno del fallecido.
Lucas era el único varón de los tres hijos de Luis Novaro y Silvina Salina. El muchacho, si bien no estaba actualmente en pareja, tiene un hijo de tres años al que veía casi todos los días, aseguraron sus familiares. Hacía tres años que trabajaba como operario en la empresa Ballato, que presta servicio para Energía San Juan. El que lo hizo entrar a la empresa fue su padre, que se desempeña en la firma como chofer.
Había dos cosas que nunca le faltaban a Lucas: su hijo y la pasión por la vida gaucha. “Desde chico le gustaban los caballos”, recordó su tío Pablo. Es más, tenía un animal al que montaba cada vez que hacían travesías por el campo. También participaba activamente de la Agrupación Gaucha “Difunta Teresa”, de Angaco. Sus amigos y compañeros lamentan su muerte en el salón de la entidad en la calle 21 de Febrero, al Este de Nacional, el mismo local que este sábado servirá de sala velatoria para dar el último adiós a Lucas Novaro.
